El propietario de los Milwaukee Bucks amenaza con dejar Wisconsin si no construyen un nuevo Arena

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Herb Kohl, propietario de la franquicia de la NBA Milwaukee Bucks, con sede en Milwaukee, Wisconsin, ha amenazado seriamente a las autoridades de la ciudad de llevarse la franquicia a otro lugar en caso de no atender a sus peticiones de que construyan un nuevo Arena.
Como os digo, el equipo de los Milwaukee Bucks puede cambiar próximamente de sede si se cumplen las amenazas que la ejecutiva de la franquicia, encabezada por su propietario, han hecho llegar a las autoridades políticas y administrativas de la ciudad: o construyen un nuevo pabellón Arena o el equipo, sintiéndolo mucho, se trasladará a otra ciudad.

Los Milwaukee Bucks actualmente juegan sus partidos en el vetusto Bradley Center, un pabellón con casi un cuarto de siglo de vida, adaptado a las exigencias y requisitos de la época en la que se construyó; un pabellón completamente operativo si no fuera porque, según la directiva de los Bucks, es económicamente deficiente en cuanto a las posibilidades que los modernos pabellones de la NBA ofrecen para sacarle el mayor rendimiento comercial posible a los mismos. Según la Asociación Comercial de Milwaukee, el actual Bradley Center es capaz de generar 95 millones de dolares de ingresos anuales, con un impacto en la economía local que rozan los 200 millones de dolares. Estas cifras, aunque buenas, no obstante son consideradas por los propietarios como insuficientes para lo que realmente podría estar generando un nuevo Arena en consonancia con los nuevos mecanismos y medios de explotación comercial de los grandes centros deportivos actuales.

Y aunque las autoridades administrativas y políticas de la ciudad están de acuerdo en las exigencias planteadas por la franquicia de la NBA, el gran problema con el que tienen que lidiar es el enorme coste de construcción de ese nuevo pabellón, al que los propietarios han cifrado en algo más de 300 millones de dolares, cuantía que, a día de hoy, es imposible asumir por parte de las arcas públicas. Por eso, se afanan en tratar de lograr el máximo respaldo privado para poder hacer frente a las exigencias de un Kohl que cada vez está más convencido de que los rendimientos que se obtienen por el actual Bradley Center están a día de hoy muy por debajo de lo que se podría llegar a obtener.