El potencial comercial de los cracks del Champions Classic

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Hace tan sólo una semana tuvo lugar uno de los acontecimientos más importantes dentro del baloncesto universitario norteamericano, el conocido Champions Classic, uno de los eventos de referencia en este inicio de la temporada del mundo de la canasta dentro de la NCAA.

El desenlace del Champions Classic de este año deparó la victoria de Michigan State sobre Kentucky a la vez que Kansas hacía lo mismo con Duke. Pero además del potencial de los cuatro participantes, la cita congregó a los que están llamados a convertirse en las grandes estrellas de la NBA a corto plazo, tres jugadores referencias que a buen seguro ocuparan los primeros puestos del Draft de los próximos años y que no defraudaron a nadie. Es más, a nadie se le escapa que ellos fueron los responsables de reunir en la grada al mayor número de ojeadores de la NBA que jamás haya habido antes en el Champions Classic, hasta alcanzar la cifra de 68.

Las tres estrellas del basket universitario USA no defraudaron en ningún momento: Julius Randle (Kentucky) anotó 27 puntos y 13 rebotes; Jabari Parker (Duke) consiguió 27 puntos y 9 rebotes mientras que el tercero en discordia y al que la mayoría de expertos augura el mayor y mejor futuro, Andrew Wiggins (Michigan) se llevó a sus guarismos 22 puntos y 8 rebotes. Los tres respondieron con creces a las expectativas que se habían creado sobre ellos. Los 68 ojeadores no dejaron de tomar continuamente notas sobre sus evoluciones en el terreno de juego. Pero tampoco dejaron de tomar nota las muchas casas y firmas comerciales que se dieron cita para tratar de analizar quién será el jugador más comercial del futuro.

Y deteniéndonos en ello, ¿quién es el jugador con mayor proyección comercial?

Todos los expertos apuntan a Andrew Wiggins. Jugador excelso en sus formas, todos lo comparan con una capacidad comercial muy cercana a la que en su día tuvo LeBron James. Sobre todo por un hecho en común: al igual que en el caso del crack de los Heat, aunque en aquella ocasión fue Nike, el jugador ha recibido una oferta de 180 millones de dólares para ser uno de los principales embajadores de la multinacional alemana adidas, todo un hito más si tenemos en cuenta que apenas lleva unos cuantos encuentros en el baloncesto universitario. Este interés de adidas en hacerse con los servicios de un jugador mucho antes incluso de saber en qué puesto será elegido en el Draft correspondiente ha supuesto una auténtica llamada reclamo para otras compañías y firmas comerciales que tratan de coger un lugar de preferencia con el que está llamado a ser una de las grandes estrellas en el futuro próximo dentro de la NBA.

Julios Randle es otro de esta terna de potenciales estrellas. Y no sólo hablamos dentro del plano deportivo. A nivel comercial, su gran similitud jugando al baloncesto con LeBron James (en figura, estatura y peso) hacen que muchos quieran ver en él al nuevo gigante dominador de los tableros que, en teoría, tendría la misma capacidad comercial que el de Miami. Además, cuenta con un gran carisma entre los aficionados y una capacidad empática que muchas marcas comienzan a valorar muy positivamente como mayor valor del jugador en lo que se refiere a la explotación comercial de su imagen. Muchos incluso lo sitúan por delante de Wiggins en el Draft. Sin embargo, Randle no ha sido capaz de generar ese interés, esa ‘guerra’ entre los dos gigantes, Nike y adidas, por tratar de hacerse con sus servicios militando aún en el baloncesto universitario.

El trío de ases lo completa (y complementa) Jabari Parker. Y decimos que complementa, o más bien, cierra el círculo, porque el crack de Duke es el jugador al que ha puesto como target la gran rival de adidas, Nike. Al contrario de lo que ocurre con el caso de Wiggins, Parker no es un jugador Nike. Más bien, no es un jugador de ninguna marca en la actualidad. El único (que no es poco) vínculo con la firma norteamericana es el que le une por el hecho de que ha vestido Nike durante toda su carrera en el Instituto. Ha sido portada en Sports Illustrated como una de las grandes estrellas del baloncesto universitario USA y se compara en su juego con Carmelo Anthony, Al igual que ocurría con Wiggins, las marcas y casas comerciales están pendientes de cada paso que dé al respecto Nike como principal reclamo para el resto de firmas y su interés sobre el jugador.

Tres jugadores y tres situaciones comerciales posibles: Wiggins, cada vez más cerca de adidas. Parker, muy probablemente jugador Nike en el futuro. Y en el medio, Randle, una estrella en ciernes sobre el que las marcas pueden ver al crack que rompa la balanza en ese equilibrio entre las tres estrellas futuras de la NBA.