El Plan B de Nike tiene “lagunas”: el propio Neymar

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El Plan B de Nike tiene "lagunas": el propio Neymar
  • El brasileño echa por tierra la acción de marketing de las “botas doradas” de Nike tras sentirse incómodo con ellas en el trascendental encuentro ante Chile
  • Neymar sigue desafiando a FIFA con más ambush marketing

Puede que sea el saberse la estrella no ya de un equipo como el FC Barcelona o de una selección como Brasil sino en todo su país y prácticamente en todo el mundo. Puede que sea la enorme suma de dinero que anualmente ingresa en sus cuentas que le convierten en uno de los deportistas mejor pagados del mundo. O simplemente sea fruto de esa descarada insolencia que confiere la juventud y la falta de experiencia a las grandes estrellas del mundo del deporte, sobre todo si ese estrellato y fama les llega relativamente pronto. Pero sea lo que sea, lo cierto es que el brasileño Neymar es un alma libre capaz de desesperar al más tranquilo de sus aliados.

Y sobre él, sobre este enorme jugador, Nike ha asentado su Plan B para Brasil 2014. La eliminación de Cristiano Ronaldo y Portugal en esta primera fase, ha dejado a Nike huérfana de referente dentro de su estrategia de marketing en Brasil 2014. Y aunque antes del Mundial, antes incluso que se diera la posibilidad de que CR7 quedara apeado del mismo incluso en su fase de clasificación, en la repesca ante Suecia, ya muchos se preguntaban por qué Nike no situaba a Neymar como referente en la cita mundialista, una cita que se llevaría a cabo precisamente en Brasil.

Pero en Nike no querían quemar dos barcos de una sóla tacada. El conferir a Neymar el papel protagonista dentro de su estrategia para Brasil conllevaba serios riesgos: por un lado, condenaba al ostracismo a la que era (es todavía) el principal valor de la marca dentro del mundo del fútbol; la estrella a la que acude para hacer frente a los embistes de adidas con Leo Messi: el portugués Cristiano Ronaldo. Por otro lado, podía provocar una presión sobre añadida en un jugador de apenas 21 años de edad sometido ya de por sí a un grandísimo peso como es el cargar sobre sus hombros todas las esperanzas de Brasil en su Mundial. 

Las botas doradas, la primera vía de agua

La eliminación de Cristiano Ronaldo obligó a Nike a activar a la mayor rapidez posible su Plan B, un plan que pasaba evidentemente por la figura del jugador brasileño. Apenas unas horas después de que CR7 hiciera las maletas, Nike presentaba las botas doradas especialmente diseñadas en exclusiva para Neymar para su encuentro de octavos. Las llamativas botas, un crack como Neymar, y una emotiva historia con la que se presentaban las mismas (Neymar pintaba con un spray dorado sus botas cuando era niño) hicieron que las mismas acapararan portadas en los medios de todo el mundo durante unos días.

Pero llegó el partido de octavos. Neymar apareció en el terreno de juego con las nueva y flamantes botas doradas .Pero nada le salía bien. No era el protagonista que pretendía. Chile había organizado un partido perfectamente estudiado que axfisiaba al crack brasileño. Su rendimiento pasaba inadvertido y sucedió lo que quizás no debió suceder: tras el descanso, Neymar volvió al terreno de juego con otras botas Nike. Dejó en la caseta las nuevas y flamantes botas doradas para sustituirlas por sus tradicionales botas. Mensaje lanzado: su bajo rendimiento podía deberse a esas nuevas botas, para desconsuelo de Nike.

Evidentemente, ese no era el motivo. Su rendimiento siguió igual de bajo durante todo el encuentro. Pero quizás en Nike no estaban muy felices con la acción del brasileño. Aunque es evidente que lo primero es la comodidad y confort del jugador, y aunque nunca sabremos con certeza los verdaderos motivos, el mensaje que dejó entrever para los aficionados de todo el mundo fue el citado: prefería las botas antiguas. La campaña de Nike con esas botas en cuestión habían provocado el efecto contrario en la marca. Y aunque Nike ya se ha apresurado a decir en alguna que otra ocasión en situaciones similares a las vividas con el brasileño que sus embajadores siempre tienen libertad para actuar y utilizar los productos que les facilitan sin imposición alguna por parte de Nike, lo cierto es que muy probablemente ese gesto de Neymar le haya provocado no pocos dolores de cabeza a los responsables del departamento de marketing de Nike.

A vueltas con el ambush de la ropa interior

Sin embargo, hay otros gestos que apuntan a ese caracter indomable, rebelde del jugador que deja en muy mal lugar a patrocinadores e incluso hasta FIFA. Hablábamos la semana pasada del descarado caso de ambush marketing puesto en práctica por el brasileño nuevamente con su ropa interior en un terreno de juego. Para colmo del asunto, la FIFA había lanzado antes del Mundial una circular muy severa al respecto amenazando con importantes castigos a los jugadores que pusieran en práctica estas técnicas sobre el terreno de juego.

Y parecía que ese aviso había surtido efecto en todos los jugadores… salvo en Neymar, que mostró con descaro una prenda de ropa interior al finalizar el encuentro ante Camerún. Dejando a un lado el análisis de cómo habrá podido sentar ese hecho a su patrocinador oficial de prendas de ropa interior, Lupo, puesto que el bañador correspondía a otra marca, la cuestión que se planteaba era qué haría la FIFA ante semejante descaro. Y al día siguiente, preguntada al efecto, la FIFA salió a defender la actitud del jugador ante la incredulidad de todos los allí congregados al afirmar que no era un acto de ambush marketing en sí mismo sino más bien una incómoda situación accidental para el jugador que nunca pretendió llevarla a cabo.

Como quiera que la explicación dada por FIFA para no sancionar a Neymar sonó a casi ridícula, el propio brasileño se encargó en el encuentro ante Chile de demostrar que para nada fue accidental. Da la sensación de tener tan estudiada la situación desde el punto de vista de los negocios y su puesta en práctica sobre el terreno de juego, que cualquier acción queda sometida de inmediato al juicio de la duda.

Al acabar la tanda de penaltis, Neymar, autor del último gol brasileño, se rinde en el suelo, boca abajo, llorando por la clasificación de Brasil. El entrenador, Scolari, corre a levantarlo y nuevamente aparecen claramente el bañador objeto de la polémica. O una de dos: o Neymar tiene un problema con las gomas elásticas de las calzonas de Brasil que usa y que harían que se les bajaran cada dos por tres, o este chico es capaz de tener sumamente estudiado cuando enfocarán las cámaras y hacia donde para rentabilizar al máximo sus acuerdos comerciales.

Aunque nuevamente igual de nítido, la pregunta es otra ahora: ¿alguien cree verdaderamente que FIFA se atreverá a sancionar a Neymar?