El Mundialito reabre el debate de la rentabilidad de eventos deportivos

0
Casillas alzando la Copa del Mundial de Clubes
  • La organización del Mundial de Clubes por parte de Marruecos genera en el país importantes pérdidas económicas que vuelven a reabrir el debate acerca de la oportunidad e idoneidad a la hora de celebrar este tipo de eventos

Apenas un par de días después de que diera por finalizado, el pasado sábado, con la disputa de la Final del torneo el Mundial de Clubes FIFA celebrado en Marruecos y que ha alzado como nuevo Campeón del Mundo al Real Madrid, llega la hora de hacer análisis sobre el mismo y no sólamente desde el punto de vista deportivo. Para la organización es fundamental y básico realizar un exhaustivo análisis para conocer en detalle el resultado de la puesta en marcha de dicho torneo, algo que, como veremos, no siempre consigue obtener los resultados esperados.

Casi 30 millones de dólares en pérdidas

La conclusión de la última edición del Mundial de Clubes FIFA organizada por Marruecos ha dejado al descubierto el coste que para el país anfitrión ha tenido organizar una cita de tal calado. Así, según varios medios locales, la Copa del Mundo de Clubes celebrada entre el 14 y el 20 de diciembre pasados supuso para el país magrebí unas pérdidas que oscilarían entre los 20 y los 30 millones de dólares, procedentes la gran mayoría de gastos logísticos y organizativos.

El cambio de sede de la semifinal que disputaron el Real Madrid y el Cruz Azul mexicano debido a la tromba de agua que dejó impracticable el terreno de juego unido a los costes del transporte y alojamiento que ello supuso, sobre todo con respecto a los invitados que dichos diarios estiman  como “de alto nivel”, provocaron la gran parte de pérdidas del evento. Recordemos que Rabat, la sede que finalmente fue sustituida a última hora, invirtió más de 25 millones de dólares en adecuar su estadio para el torneo, algo que finalmente fue una inversión inútil debido al cambio de sede debido a las lluvias como decimos, lo que provocó que el propio rey de Marruecos Mohamed VI suspendiera provisionalmente las actividades del Ministro de Deportes, Mohamed Uzin, al que incluso impidió acudir a la final del torneo.

El Mundialito reabre el debate: ¿Es rentable organizar un gran evento deportivo?

Las pérdidas que ha presentado la organización de un evento de las características de un Mundial de Clubes ha vuelto a reabrir el debate acerca de la conveniencia o no de organizar y acoger una gran cita deportiva por parte de un país. Así, en este sentido, cada vez son más las voces que reniegan del acogimiento de un acontecimiento de tales características ante la escasa tasa de retorno que logran obtener con respecto a la inversión a realizar.

Con los costes de organización disparándose en la mayoría de los casos, la tendencia actual es la de desistir incluso de acudir a la disputa por ser sede de dichos eventos, algo que ha provocado que acontecimientos como hasta unos propios Juegos Olímpicos, de Invierno en este caso, vea cómo se encuentra con dificultad posibles candidatos a acogerlos como ocurre con los del año 2026 tras el fiasco de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi del presente año, con pérdidas multimillonarias derivadas de los costes de organización e inversión en infraestructuras en los que ha incurrido.

¿Hay motivos para la esperanza?

No sólo acontecimientos como los Juegos Olímpicos generan serias dudas acerca de la rentabilidad y la tasa de retorno que pueden ofrecer los mismos al país organizador. La celebración y acogimiento de eventos como el Mundial de Fútbol organizado por FIFA también genera serias dudas acerca de la viabilidad del proyecto para el país en cuestión, sobre todo comparado con los altos costes en los que ha de incurrirse a la hora de adecuar las infraestructuras y la organización logística a los requerimientos del organismo que asigna el evento en cuestión.

Sin embargo, los más optimistas prefieren ver estos problemas económicos bajo un prisma mucho más alentador, fundamentando los mismos en errores derivados verdaderamente de la planificación del comité organizador local de cada país de dichos eventos y no de la propia existencia del mismo en sí. Para ello, exponen como ejemplo el último Mundial de Baloncesto FIBA celebrado en España, donde la organización reportó un impacto económico de más de 400 millones de euros en la economía española.

Sea como fuere, los datos puestos encima de la mesa por Marruecos derivados de la organización del último Mundial de Clubes de Fútbol FIFA vuelve a reabrir un debate que nunca llegó a irse del todo y que vuelve a estar en el candelero mediático con más fuerza que nunca a tenor de los resultados obtenidos: ¿es realmente rentable organizar un gran evento deportivo?