El Mundial de Qatar pone en jaque a la FIFA

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En medio del poco espacio que deja para la noticia el próximo Mundial de Brasil 2014, hay una que está abriéndose, a golpes (muy duros, sobre todo para la FIFA), un hueco, cada vez mayor, en el tsunami mediático en que se ha convertido el Mundial brasileño y que amenaza con convertirse en un importante dolor de cabeza para el máximo organismo del fútbol mundial a poco que no se ponga remedio en el corto plazo.

Mientras la mayor parte de los medios de comunicación abren estos días sus portadas con noticias relativas al próximo Mundial de Brasil, acaparando éste casi el 100% de la cuota de notoriedad mediática a nivel mundial, una noticia se ha ido abriendo paso en los últimos días con un vigor y fortaleza que, para desgracia de FIFA, amenaza con eclipsar el esperado mundial brasileño. Y la misma está relacionada, precisamente, con la celebración de otro Mundial, el que acogerá dentro de ocho años Qatar, una de las designaciones más polémicas que se recuerdan en la elección de sede para un Mundial que jamás se haya vivido.

Si fueran pocos los problemas a los que se está enfrentando el Comité Organizador de la cita mundialista del año 2022 (retrasos, muertes de obreros en la construcción de las infraestructuras necesarias, fechas en las que celebrar el Mundial por el calor, etc…) y que, directa o indirectamente, salpican a FIFA, ahora vemos como uno de ellos, que comenzó como uno de tantos rumores que, sin embargo, siempre han acompañado a la elección de esta sede, va cobrando un protagonismo cada vez mayor hasta el punto que a día de hoy, incluso desde la propia FIFA, ponen en duda la celebración del Mundial de ese año en suelo qatarí.

La elección de dicha sede nunca ha estado bien gestionada por parte de FIFA, dejando muchas lagunas en la asignación que han dado lugar, desde entonces, a lo que inicialmente fueron simples rumores pero que ahora están, cada vez más, cerca de convertirse en noticia. Y es que la designación en sí no comenzó con buen pie. Ya sólo por el hecho de que FIFA alterara su tradicional sistema de elección y eligiera sede con doce años de antelación y no ocho como ha sucedido siempre, encendió todas las alarmas entre los amantes de la conspiración.

A partir de aquí, sospechas, acusaciones y polémicas han rodeado a dicha sede, que se convertiría en el primer país musulmán en albergar un Mundial, y que han comenzado a afectar y muy seriamente a la credibilidad de la FIFA.

A ello ha contribuido, sin duda, la investigación puesta en marcha por el diario británico The Sunday Times y que se viene a unir a las ya puestas en marcha por el prestigioso France Football y su Qatargate de hace ya algunos meses. Así, el rotativo inglés revela el soborno con casi 4 millones de euros a responsables de federaciones africanas por parte de un ex directivo de FIFA, Mohamed Ben Hammam, presidente durante nueve años de la Comisión Asiática de Fútbol, para asegurar que el voto de las mismas fuera destinado a Qatar.

Se une así a otras acusaciones de sobornos puestas en pie por otro diario inglés, The Telegraph, y sacadas a la luz a mitad de marzo de este año en la que otro ex de FIFA, Jack Warner, que en el momento de la elección ostentaba la vicepresidencia de FIFA, y su familia, habrían recibido hasta dos millones de dólares procedentes de una empresa qatarí tan sólo dos semanas después de que votara a favor de la designación de Qatar como sede del Mundial.

Este compendio de acusaciones de soborno están haciendo mucho daño en la credibilidad y honorabilidad del máximo organismo del fútbol Mundial a apenas una semana del inicio del Mundial de Brasil, lo que parece haber sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia en muchos otros miembros de FIFA a nivel interno, en un escándalo que amenaza incluso con llevarse por delante a su actual presidente, Joseph Blatter.

El propio Blatter ha llegado a admitir que, muy probablemente, designar a Qatar fue uno de los grandes errores que ahora tienen difícil solución. Sin embargo, otros miembros no son tan proclives a mantener esta situación por más tiempo. La última voz en pronunciarse en contra de los designios de su presidente ha sido la de Jim Boyce, vicepresidente actual del organismo, que en declaraciones a The Times, ha admitido la posibilidad de que se lleve a cabo una nueva votación, o, sin embargo, en esa potencial votación, sólo tendrían cabida las candidaturas que compitieron con Qatar, esto es, Estados Unidos, Corea del Sur, Japón y Australia, además de Qatar.

Desde Qatar ven con preocupación estas manifestaciones. No sólo por lo avanzado de su plan de inversiones a nivel de infraestructuras, con ingentes sumas de dinero para tratar de cumplir con las obligaciones de FIFA, sino también por su fuerte plan de inversiones en el mundo del deporte a nivel mundial para lograr construir una imagen sólida y solvente de la marca Qatar por todo el mundo. Qatar se ha convertido en uno de los principales propietarios de clubes europeos de renombre, como el Manchester City inglés, el Málaga español o el PSG francés, además de tener importantes acuerdos de patrocinio, como el que tiene con el FC Barcelona y llevar a cabo importantes relaciones para contar con el apoyo de figuras del fútbol de talla mundial como el actual presidente de UEFA, el francés Michel Platini, o el actual entrenador del Bayern de Munich, Pep Guardiola.

Sin embargo, todo carecerá de suficiente base sólida de llegar a confirmarse estos rumores o, incluso peor para Qatar, de continuar apareciendo nuevas acusaciones al respecto. Son muchos los especialistas que creen que, de continuar revelándose a través de los medios noticias como las de France Football, The Telegraph o las más recientes de The Sunday Times, a buen seguro la FIFA se verá obligada, quiera o no, a tomar una decisión al respecto, que muy probablemente pase por la elección de una nueva sede. La puerta ya está abierta para ello y la ha dejado de par en par alguien de peso en FIFA: su vicepresidente Jim Boyce.