El Mundial de Fútbol, un negocio…sobre todo para FIFA

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La organización de un evento deportivo de unas características como un Mundial de Fútbol, uno de los deportes que más seguidores tiene en todo el planeta, supone una inyección de alegría para el país organizador, pero sobre todo una inyección moral.
La preparación del evento, la construcción y/o remodelación de los estadios, patrocinadores, sponsor, aficionados, merchandaising, imagen a nivel internacional del país durante los cuatro años que van desde un mundial hasta el siguiente… supone una alta fuente de ingresos para el país organizador….al menos en los años previos. Normalmente, en los años posteriores, comienzan a aparecer las consecuencias de los despilfarros llevados a cabo para su organización: estadios sin uso, infraestructuras abandonadass, etc…

Pero sin duda, quién nunca sale perdiendo en estos macroeventos es FIFA, que no sólo gana dinero si no que ve como sus beneficios, de un mundial a otro, se duplican.

Estas son las principales conclusiones a las que se puede llegar tras la rueda de prensa dada el jueves pasado por Jerome Valcke, miembro de FIFA, que afirmó que el organismo que lleva las riendas del fútbol internacional tiene previsto obtener algo más de mil millones de euros de beneficios, logrando así casi el doble de lo obtenido en el pasado mundial 2010 de Sudáfrica. Así, Valcke considera que durante estos cuatro años (desde Sudáfrica hasta Brasil) la FIFA tendrá que hacer frente a un desembolso que rondará los 2 mil millones de euros, mientras que los beneficios previstos serán de algo más de tres mil millones. Esto supone algo más del doble de lo generado en el mismo periodo para el Mundial de Sudáfrica 2010, con apenas 500 mil millones de beneficios para la FIFA.

Que duda cabe que la organización de un evento como un Mundial de Fútbol o unos Juegos Olímpicos conlleva, sobre todo en los años previos, unos beneficios a nivel económico, de infraestructuras y en la sociedad en general de ese país bastante elevados, aún dejando al lado las consecuencias de los gastos en los que hay que incurrir que aparecen en los años posteriores al evento. Pero quien nunca, nunca pierde es el Organismo que lo gestiona, en este caso, FIFA.