El modelo de la F1 ¿ya se implanta en el fútbol?

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  • Analizamos si realmente el modelo implantado en la Fórmula 1 no está ya lo suficientemente asentado en el mundo del fútbol

Hace tan sólo unos días planteábamos la cuestión a través de nuestras redes sociales. La escudería Sauber, dentro del Gran Circo que es la Fórmula 1, cambiaba por completo su plantel de pilotos para la temporada que viene y lo hacía, reconocido por ella misma, por un simple motivo: los dos pilotos nuevos que llegaban al equipo traían patrocinadores que aportaban mucho más dinero que lo que aportaban los patrocinadores de los dos pilotos que actualmente ocupan sus volantes. La pregunta entonces era clara: ¿Sería extrapolable este modelo al mundo del fútbol dentro del deporte? Es decir, ¿que los equipos ficharan en función del rendimiento, no sólo deportivo, que tales fichajes les pudieran reportar?

La ecuación rendimiento deportivo + negocios

Realmente es algo que ya se hace aunque no de una forma tan sumamente descarada como en la Fórmula 1. Una de las variables que los departamentos deportivos de una determinada entidad futbolística analizan en consonancia con el departamento de marketing del club es qué repercusión va a tener ese fichaje desde el punto de vista de aquél, es decir, además de rendimiento deportivo, qué le puede suponer a la entidad desde el punto de vista del marketing su fichaje. En el caso de jugadores es bastante claro el análisis: se tiene muy presente la repercusión que su fichaje y la estancia del jugador en la entidad va a tener para la misma: se fichan teniendo en cuenta el número de camisetas que puede vender, la importancia para la incursión de la entidad en uno u otro mercado, etc…

Es evidente que no se ha llegado aún al nivel de la Fórmula 1, donde se parte desde la perspectiva que todos los pilotos tienen condiciones deportivas para estar al frente de un monoplaza, por lo que la cuestión económica que implícitamente llevan asociada en forma de patrocinadores que pueden llegar bajo su fichaje toma mayor importancia si cabe en las decisiciones finales de las escuderías. Pero el mundo del fútbol también está dando pasos de gigantes en este sentido para dejar al jugador en un caso espectador pasivo de los movimientos del club.

El merchandising versus nuevos mercados

Cuando hace ahora unos años el Real Madrid abonó casi 100 millones de euros por el fichaje del entonces jugador del Manchester United, Cristiano Ronaldo, uno de los parámetros con los que trabajó siempre (que se ha convertido evidentemente en santo y seña de la gestión de Florentino Pérez) el club fue la repercusión a nivel mediático y económico que sólo su fichaje le podría suponer a la entidad, una línea que comenzó algunos años antes con la llegada de David Beckham, el jugador-marca por antonomasia.

Cristiano Ronaldo consiguió vender en tan sólo una temporada el suficiente número de camisetas como para que los ingresos del Madrid por este concepto se dispararan hasta el punto de tener, ya al final de la  primera campaña en el club blanco, una importante cantidad de su fichaje amortizada sólo con este hecho. La llegada de patrocinadores al club por la presencia del portugués son parámetros que si bien no son públicos, cuentan con peso propio en la entidad. Y para mayor gloria del club, los ingresos que proceden de un porcentaje de los derechos de imagen del jugador suponen un importante pellizco económico en el Real Madrid año tras año. Es evidente que la calidad futbolística del jugador salta a la vista de todo el mundo. Pero la variable económica y de rendimiento aparecen con letras mayúsculas tras su fichaje.

Frente a este tipo de jugadores ya contrastados y de relevancia mundial, aparecen otros, muchos menos mediáticos, pero igualmente importantes para la expansión de la marca de la entidad en todo el mundo. En el año 2012 llegó al Manchester United el japonés Shinji Kagawa procedente del Borussia Dortmund. Apenas estuvo hasta finales de esa campaña en la entidad y volvió a su club. Pero su presencia fue más que suficiente para que la marca Manchester United creciera aún más en territorio asiático hasta el punto que aún hoy, dos años después, los beneficios de dicho fichaje siguen estando patentes en el club con la llegada de patrocinadores de aquellas latitudes que se incorporan al club por la repercusión que le dio al mismo en dicho continente.

Los entrenadores, también

La importancia que van adquiriendo esos valores añadidos a la hora de fichar a un determinado jugador por parte de una entidad se van incrementando según pasan los años dentro del mundo del fútbol. Pero esta especial característica no se limíta exclusivamente al ámbito de los jugadores. ¿Qué pasa con los entrenadores? Indudablemente su figura está mucho más apagada dentro de este escenario y presenta un camino muy importante aún que recorrer. Pero no cabe la menor duda que, los entrenadores Top ya tienen estos elementos de valor asociados a su persona.

Cuando en Mayo de 2013 el Manchester United se encontró con el adiós de su sempiterno entrenador, Alex Ferguson, las acciones del club en bolsa cayeron precipitadamente ante la incertidumbre que la retirada del artífice de la expansión de la marca United por el mundo, a nivel deportivo y empresarial, suponía para los inversores, unos inversores que requerían un entrenador con un importante nivel deportivo sino además con el suficiente reconocimiento mediático para, de la misma manera, no sólo sustituir en ese apartado el hueco dejado por Ferguson sino incluso, superarlo. El primer nombre que se puso encima de la mesa fue el del portugués José Mourinho, probablemente junto con Pep Guardiola el  único en la actualidad cuyo rendimiento, para la entidad que lo ficha, comercial que lleva asociado sea casi tan importante como el deportivo. En el club optaron por una figura de perfil más bajo como suele decirse, David Moyes, con un buen curriculum deportivo pero a años luz de la mediaticidad del portugués. Hoy en día José Mourinho es uno de los pocos entrenadores que pueden presumir de tener unos ingresos por acuerdos comerciales casi equiparables a los que consigue por su ficha como entrenador. En la actualidad, lo que ingresa por dichos acuerdos es más que lo que la mayoría de entrenadores de la Premier obtienen por su trabajo como entrenador en sus equipos. Y eso también repercute comercialmente en el club.

En definitiva, es más que evidente que la respuesta a aquella pregunta que planteábamos hace tan sólo unos días tiene respuesta: sino a un nivel tan sumamente descarado a como sucede en la Fórmula 1, es más que evidente que en el fútbol de hoy en día también se tienen en cuenta estos otros parámetros a la hora de fichar a un jugador o entrenador. ¿Quién dice que en poco tiempo no veremos a un asiático en el Real Madrid o en el FC Barcelona para abrir mercados?