El March Madness saca a la luz la cada vez mayor presión social sobre las marcas

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March Madness
El March Madness es un escaparate importantísimo para las grandes firmas comerciales
  • Las Universidades norteamericanas, cada vez más concienciadas con el asunto, han comenzado a imponer estrictas normas de obligado cumplimiento para las firmas de ropa deportiva en cuanto al respeto a los derechos de los trabajadores de sus fábricas

Un año más, llega uno de los momentos claves dentro del deporte norteamericano. El March Madness viene a poner de manifiesto la importancia del deporte universitario en los Estados Unidos a todos los niveles, tanto a nivel deportivo, donde hasta 68 equipos universitarios lucharán por llevarse el título de campeón de basket en la NCAA en apenas un mes, desde mitad de marzo aproximadamente hasta mitad de Abril, como a nivel comercial, donde la expectativa que levanta el torneo ha provocado que sea un importante objetivo para las grandes firmas comerciales. Por poner tan sólo un ejemplo de la envergadura del mismo, en el año 2010 la NCAA firmó un acuerdo de 14 años de duración con CBS Sports Turner Sports para hacerse con los derechos de la competición por valor de 10.800 millones de dólares. Sin embargo, en los últimos años, se ha convertido en el principal escaparate para la reivindicación de las universidades hacia el cumplimiento por parte de las compañías con los derechos de los trabajadores en todo el mundo.

El otro March Madness

Paralelamente a esta competición, se disputa otra batalla, la que libran las principales firmas de ropa deportiva, que han volcado sus objetivos en los últimos años en el deporte norteamericano para convertirlo en una más que interesante partida de ajedrez. Hay mucho dinero en juego y las marcas no quieren dejar nada a la improvisación.

Por poner tan sólo un ejemplo del interés que acarrea el deporte universitario en las principales firmas de ropa deportiva, baste tan sólo citar algunos datos:

  • Tres de las grandes empresas de ropa deportiva del sector, NikeadidasUnder Armour pagaron en el año 2014 hasta 250 millones de dólares en contratos de patrocinio con universidades norteamericanas.
  • En el año 2015, la Universidad de Texas, en Austin, firmó un contrato de 250 millones de dólares con Nike para los próximos 15 años.
  • En 2016, la universidad de Michigan firmó otro contrato, también con Nike, de 11 años de duración, por valor de 127 millones de dólares con una opción para ampliarlo por otros cuatro años más por 47 millones de dólares adicionales.

Responsabilidad Social

La ingente y cada vez mayor suma de dinero que se mueve dentro del mundo del patrocinio del deporte universitario no ha conseguido, sin embargo, ocultar las reivindicaciones de grupos que protestan, desde dentro de la propia universidad, por las pésimas y lamentables condiciones de trabajo que esas marcas dispensan y ofrecen a sus trabajadores en sus fábricas de Asia.

Tanto es así, que hace ya un par de años se generó un importantísimo movimiento nacido en el seno de la propia comunidad universitaria que exigía a sus universidades el cumplimiento a las marcas de ropa deportiva con quién se asociaban de una serie de garantías laborales para sus trabajadores, lo que supuso un importante cambio en la relación entre universidades y firmas. Tanto es así, que Nike vivió su propio boicot hace ahora un par de años tras destaparse los casos de abusos laborales que sus fábricas en Asia ofrecían a sus trabajadores, lo que llevó a que numerosas universidades rompieran sus contratos con la marca norteamericana.

Sin embargo, la cuestión sigue en el aire y con la disputa de acontecimientos como el March Madness, esos movimientos de responsabilidad social salen a la luz para recordarles, a marcas y universidades, de la necesidad y obligatoriedad por hacer cumplir con los derechos de los trabajadores en cualquier parte del mundo, una misión harto complicada puesto que, a pesar de firmar extensos catálogos de respeto a dichos derechos en sus contratos con las universidades, son las propias marcas las que llevan a cabo las auditorías acerca de las condiciones laborales en sus fábricas, un hecho que pone muy de relieve la enorme dificultad a la hora de cumplir con lo pactado.