El United amenazó con no jugar un amistoso por Coca Cola

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El hecho se ha conocido ahora pero data de finales del mes de julio, tan sólo unas semanas antes de que el club hiciera oficial el acuerdo alcanzado con la compañía Pepsico, que se convertiría desde ese momento en patrocinador y refresco oficial del Manchester para la zona de Asia y Pacífico.

Muchos recordaréis la noticia. A comienzos de este mes de agosto, nos hacíamos eco del importante acuerdo que había alcanzado el Manchester United con la compañía Pepsico en virtud del cual, la firma se convertía en official partner del conjunto británico y adquiría el rol de bebida oficial del Manchester para una zona restringida de Asia, en países como Tailandia, Malasia, Singapur, Myanmar, Camboya, Laos o Brunei.

El acuerdo fue publicitado con gran énfasis por el conjunto de Manchester lo que resaltaba aún más la importancia del mismo y la fuerte apuesta de la firma por el club británico, del que pretendía aprovechar la ingente masa de aficionados de esa zona, casi 40 millones de seguidores, para conseguir rentabilizar su alianza y afianzar la marca.

Sin embargo, la noticia no estaba ahí tal y como hemos conocido ahora. Para hallar la verdadera noticia nos tenemos que remontar a tan sólo unas semanas antes, en un hecho que se ha conocido precisamente durante estos días. En aquellas fechas, finales del mes de Julio, el Manchester United se disponía a disputar un encuentro amistoso en Australia ante un combinado de estrellas de la liga de aquel país, la A-League, partido que finalizó con la victoria del conjunto inglés por 5-1 ante dicho conglomerado de estrellas del fútbol australiano. Y, no obstante, el encuentro estuvo a punto de no disputarse por oposición radical del Manchester United a hacerlo.

En un estadio completamente abarrotado, el ANZ Stadium, con capacidad para más de 80.000 enfervorizados seguidores deseosos de ver en acción a las estrellas del United, el conjunto británico, apenas veinte minutos antes de dar inicio el encuentro, lanzó un órdago a los organizadores del mismo que supuso una verdadera sorpresa para los responsables: o retiraban toda la publicidad existente en el estadio y, sobre todo, en los videomarcadores, de la compañía de refrescos Coca Cola, o el conjunto dirigido por David Moyes no disputaría el mismo.

La amenaza cogió de imprevisto a los responsables del encuentro que no salían de su asombro ni llegaban a entender muy bien el motivo de la misma ni la objeción del club a disputar el encuentro con logos de Coca Cola inundando el estadio. Estos mismos responsables afirmaron que dicho requerimiento, salido directamente desde el departamento de marketing del Manchester, requería, obligatoriamente, la retirada del logotipo de Coca Cola que continuamente aparecía al menos en los videomarcadores del estadio y, asimismo, resaltaron que ese aviso sólo les fue transmitido cuando el club estaba ya en el estadio y apenas veinte minutos antes de comenzar el encuentro.

La amenaza, que en principio bien pudo parecer una broma, fue cogiendo forma hasta el punto de que los organizadores se percataron que nada más lejos de la realidad: era una apuesta en toda regla: o retiraban el logotipo o no habría encuentro.

La causa de esta objeción era, como ahora conocemos, el acuerdo que ya habían alcanzado en aquel momento el Manchester United y Pepsico para la región Asia-Pacífico, un acuerdo multimillonario que aún no se había oficializado por ninguna de las partes pero que en todo momento el Manchester quiso salvaguardar hasta el extremo de tratar de proteger los intereses de su nuevo socio aún en estos detalles.

Los organizadores se vieron en un serio problema dado que, a su vez, Coca Cola es uno de los principales patrocinadores oficiales del estadio, del AZNZ Stadium, lo que complicaba seriamente la resolución de manera positiva del asunto. Hasta tal extremo llegó el mismo que éstos, los responsables del encuentro, elevaron una pregunta a la propia Federación Australiana de Fútbol, a efectos de que les orientara al respecto y de conocer si podía ejercer de mediadora en la cuestión.

Finalmente la sangre no llegó al río y se adoptó una medida que no dejó contento a nadie pero que al menos no perjudicó los intereses de ninguno de los afectados. A alguien se le ocurrió la brillante idea de sustituir los logotipos de Coca Cola por los de la marca de agua Mount Franklin, un producto que también pertenece a Coca Cola pero que no entra en confrontación directa con los itnereses de Pepsi.

La situación, que se antojaba enconada completamente, finalmente vio la luz y se disputó el encuentro. Lo que aún se preguntan los organizadores de aquel partido es por qué los responsables del Manchester United, que estuvieron presentes en las instalaciones del estadio tres días antes, no advirtieron en aquel momento del problema a los mismos para tratar de encontrar entonces una solución.

Toda una muestra del club de fidelidad a su futuro nuevo patrocinador y toda una muestra de capacidad de reacción de los responsables y organizadores del encuentro.