El legado de Stern: una liga con 320 millones de seguidores en todo el mundo

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Si hubieran dicho cuando David Stern llegó a las altas instancias de la NBA que la liga, casi 30 años después, tendría más seguidores que toda la población de los Estados Unidos, más de uno habría tachado al que realizaba dicha afirmación como mínimo de loco.

Y sin embargo, ese es el legado que va a dejar uno de los más grandes gestores a nivel deportivos que haya conocido el mundo del deporte jamás. Cuando David Stern llegó al cargo en el año 1984 para sustituir a Larry O’Brien, el hasta entonces alto comisionado de la NBA, se encontró con una liga sumida en importantes problemas económicos, lastrada por los escandalosos casos de dopaje entre sus jugadores y con una audiencia que convertía a la liga poco más que en un deporte restringido a los Estados Unidos y donde sus seguidores eran casi una minoría dentro de las grandes ligas del deporte.

Hoy, casi 30 años después, el legado que deja David Stern en la NBA rompe cualquier tipo de previsión, incluso las más optimistas, que pudiera haber en aquel momento. David Stern ha dado un giro de 360 grados a la liga nacional de baloncesto norteamericano, hasta el punto de que lo de ‘nacional’ casi que sobra en su denominación dado el caracter, cada vez más expansivo, de la misma. La venta de un producto concebido para su mayor explotación a nivel de marketing ha conseguido colocar a la NBA en unos números incontestables.

Así, comenzando por la audiencia, tenemos que la NBA cuenta con más de 300 millones de seguidores en las redes sociales en todo el mundo, lo que supone casi tantos como habitantes tiene los Estados Unidos. Además, el hecho de haber conseguido que una gran parte de ellos esté fuera de territorio norteamericano habla bien a las claras de la enorme gestión realizada por Stern al frente de la misma. Pero la cosa no se queda ahí. Los partidos de la NBA se ven en 215 países a cambio de sustanciales y lucrativos contratos para la NBA, que le reportan pingües beneficios a las arcas de la liga. Además, 114 partidos se han jugado en 32 ciudades fuera de territorio norteamericano pertenecientes a 17 países desde el año 1988, lo que da una idea de la importancia de la implantación de la marca NBA a nivel internacional. La apertura de oficinas de la NBA en diferentes países es algo que va propagándose a un ritmo vertiginoso (una de las últimas, en Brasil, donde próximamente habrá dos grandes eventos deportivos, el Mundial FIFA de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016). Todo esto hace que los ingresos de la NBA se hayan multiplicado exponencialmente desde la llegada a la cima de la misma de Stern.

Quizás el único punto gris, no negro, con el que se vaya Stern para casa sea el de no haber podido, en este tiempo, dar forma a su proyecto de una Conferencia Europea que formara parte del gran espectácula de la NBA, a pesar de sus grandes intentos por ponerla en marcha. Sin embargo, su sucesor, el que ahora mismo es su mano derecha, el comisionado adjunto Adam Silver, que lleva al lado de Stern desde el año 2006, no podrá en ningún momento quejarse del legado recibido por Stern, que le ha dejado el listón increíblemente alto, más de lo que en cualquier momento se pudo llegar a pensar.