El jefe de los Knicks se ‘carga’ a sus cheerleaders

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Hay veces que las decisiones de los dirigentes de las grandes entidades deportivas son, cuando menos, complicadas de entender. Eso es lo que ha sucedido con la adoptada recientemente por James Dolan, el multimillonario propietario de los New York Knicks, ante el mal comienzo de temporada presentado por la franquicia de Nueva York.

Si ante los malos resultados estamos más que acostumbrados a ver desfilar, sobre todo en una práctica habitual en el mundo del fútbol pero cada vez más extendida al resto de deportes, a una sucesión de entrenadores a los que se les achaca la mala marcha de los respectivos clubes, franquicias y equipos en sus respectivas competiciones, la medida adoptada por el propietario de los New York Knicks de la NBA es, no debemos negarlo, sorprendente.

Así, tras un inicio de temporada gobernado por los malos resultados, con tres derrotas en cuatro encuentros disputados hasta la fecha, Dolan no ha tenido reparos en culpabilizar de los males del equipo a… ¡¡¡las Knicks City Dancers!!!, las animadoras de la franquicia de Nueva York, a las que ha prohibido bailar durante los encuentros.

Según Dolan, el motivo de la falta de concentración de jugadores como Melo, Stoudemire, Chandler y el resto de estrellas de un equipo creado a golpe de talonario y llamado a hacer grandes cosas en la NBA serían, precisamente, las cheersleaders de los Knicks, que con sus bailes provocarían la falta de concentración de los jugadores, por lo que, en una decisión sin precedentes y en un negocio donde todo es mirado de cara al ‘show business’, Dolan ha prohibido ejecutar sus bailes durante los partidos a las Knicks City Dancers, quedando su presencia en la cancha exclusivamente limitada a los descansos de los encuentros y con la misión de lanzar camisetas al público y participar en los concursos que se pongan en marcha.

Así, en el último encuentro ante los Bobcats ya se pudo notar la presencia de la medida, o mejor dicho, la ausencia de las animadoras, que tan sólo se hicieron presente en la pista en el descanso del partido. Por ahora, no parece que esta iniciativa haya tenido algún efecto positivo en los jugadores, sobre todo porque ese encuentro volvió a acabar en derrota. Lo que no sabemos es si, a nivel mediático, institucional y entre los aficionados, la ausencia de las mismas puede provocar algún efecto contraproducente para la franquicia.