El Gobierno francés critica duramente el dispendio del PSG con Ibrahimovic

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No le ha gustado nada al gobierno francés que preside François Holland el fichaje por parte del PSG del sueco Zlatan Ibrahimovic, más concretamente, el dispendio de dinero que ha supuesto y que supondrá el fichaje del futbolista en estos tiempos de crisis.

Así lo ha manifestado el ministro francés de Presupuestos, Jérome Cahuzac, que no ha dudado en criticar duramente las “indecentes” cifras que han rodeado al fichaje del sueco por el club parisino, y lo que entiende que es peor aún, las indecorosas cantidades que percibirá el jugador durante su estancia en París por temporada, concretamente alrededor de 15 millones de euros al año.

“En un momento en el que el mundo entero está tratando de hacer esfuerzos para salir de esta enorme crisis en la que estamos metidos, estas cifras son, cuando menos, indecentes”, manifestó Cahuzac.

Cahuzac ha aprovechado el momento para criticar duramente la situación en la que se ven inmersos en más de una ocasión muchísimos clubes, “con inversiones desastrosas que endeudan a las entidades más allá de lo razonable”, manifestó. “Este problema no es sólo francés, es como míniomo de todo el deporte europeo, donde parece que no impera el sentido común. No se puede pagar 15 millones de euros al año a un jugador por muy bueno que éste sea”, concluyó.

Ante el alud de críticas recibidas por el club parisino desde cualquier estamento francés, el presidente del PSG se ha defendido afirmando que “sólamente nos hemos ajustado a lo que dice la legislación francesa, ni más ni menos”, aseguró. Pero es que la cosa es aún más grave si tenemos en cuenta que las cantidades a percibir por el sueco son cantidades brutas y que la legislación francesa impone un impuesto especial del 75% a los ciudadanos franceses que cobren más de un millón de euros anuales, lo que trae como consecuencia que el club parisino deberá abonar aproximadamente, en términos brutos a Ibrahimovic al año, la nada despreciable cantidad de 60 millones de euros para que el jugador ingrese esos 15 millones brutos.

 Las cifras, totalmente desorbitadas, han hecho que la sociedad gala ponga su punto de mira en un mundo, el del fútbol, en el que parece que la crisis no va con sus protagonistas, donde todo vale y donde los esfuerzos que hace el resto de la sociedad por adaptarse a la crisis no parece ser necesarios en ellos. Mientras, jugador y presidente se escudan en que son entidades privadas que pueden hacer lo que quieran, los parisinos y los franceses en general asisten atónitos al mareante baile de cifras.