El fútbol español deja en ridículo a la Copa frente al fútbol europeo

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Copa del Rey
Hasta 6000 asientos vacíos pudieron verse en la última final de Copa del Rey en España
  • La coincidencia en Europa de la disputa de las finales del mismo torneo en varios países ha dejado en evidencia el maltrato que el fútbol español sigue dispensando a la Copa

El pasado sábado el fútbol europeo se fue de Copas. Alemania, Inglaterra, Francia y, como no, España, disputaban los encuentros finales del torneo de Copa de esos respectivos países, una coincidencia que no hizo más que dejar bien a las claras el maltrato que, a nivel organizativo, se le da en el fútbol español a un torneo que triunfa en otros países pero que en España agoniza.

6.000 asientos vacíos

Ni la Copa del Rey en España se merecía un encuentro así ni el Vicente Calderón se merecía una despedida de este calibre. La final de la Copa del Rey que el pasado sábado enfrentaba al FC Barcelona y al Alavés no logró levantar la expectación necesaria ni siquiera entre sus propias aficiones. Y aunque entre la afición vasca no sobró ni una sóla entrada, en el estadio atlético hubo hasta 6.000 asientos vacíos procedentes de las entradas devueltas por el club azulgrana y de aquellas otras que la propia Federación Española no pudo asignar.

La paupérrima imagen que dio el fútbol español el pasado sábado, con instantáneas por televisión que dejaban al descubierto todos los asientos vacíos que había en el partido cumbre del torneo, quedaba mucho más en evidencia por el hecho de coincidir con finales de Copa en países como Alemania, Inglaterra o Francia, cuyos estadios presentaban llenos absolutos convirtiendo al encuentro en una fiesta del fútbol, un producto bien explotado desde cualquier punto de vista que en España agoniza por la mala gestión que la Federación y La Liga hacen de él.

La Copa se muere

Así, en Wembley la FA Cup logró llenar los 90.000 asientos que tiene de capacidad para acudir a ver la final entre el Chelsea y el Arsenal. En Francia, la final de Copa entre el PSG y el Angers logró congregar a los 80.000 espectadores que tiene de capacidad el estadio de Saint Dennis; y en Alemania, 75.000 espectadores, su capacidad total, se dieron cita en el Estadio Olímpico de Berlín para asistir a la final entre el Borussia Dortmund y el Eintracht de Frankfurt. Por contra, en España, apenas 45.000 espectadores se dieron cita en el estadio Vicente Calderón para seguir el encuentro entre el FC Barcelona y el Alavés.

Un análisis simple, y que denota el poco interés existente en que se solucione el problema que hay con la Copa del Rey en España, pone el foco del problema en la escasa venta de entradas que hizo la Federación del cupo que le tocó a ella. Sin embargo, el problema es de un mayor calado, un problema que ni la Federación, ni los clubes pretenden atajar.


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Sin estrategia

El maltrato a la Copa en España viene de lejos. Se parte de un sistema de competición sin interés ninguno, con eliminatorias insulsas entre equipos de Primera División y de Segunda B que se deciden en los partidos de ida (puesto que se trata de evitar a toda costa el partido único que bien pudiera dejar a las primeras de cambio a los grandes clubes fuera de la competición) y que provoca estadios vacíos prácticamente durante toda la competición.

Se continua con un menosprecio absoluto por un torneo no ya por los propios clubes, partidarios de ese sistema de competición, sino por la propia organizadora de la misma, con una estrategia de marketing para el torneo casi nula que se limita a apenas un par de mensajes en redes sociales las vísperas de los encuentros.

Y se acaba con un desprecio total y absoluto a las aficiones de los clubes finalistas por parte de la propia Federación pero también de los propios clubes: un reparto de entradas que deja en poder de la Federación casi tantas entradas (11.000) como la que les toca a los propios clubes (20.000), entradas que cuesta “colocar” sino se trata de un partido entre los grandes del fútbol español; un precio desorbitado de las mismas por parte de los clubes (hasta 280 euros por una entrada teniendo en cuenta que hay que sumarle el desplazamiento a la ciudad sede de la Final con todos los gastos que ello conlleva) y una falta de interés de los propios clubes participantes en el torneo (el FC Barcelona ha estado más pendiente de sus problemas extradeportivos durante la semana previa que de la propia Copa del Rey) provocan situaciones tan vergonzosas como la imagen que el fútbol español dio el pasado sábado al mundo.

Copas
Comparativa de la asistencia en la Final de Copa en España y la que obtuvo Alemania, Inglaterra o Francia

No se ven soluciones

Todo ello revierte en un negativo sistema del que es muy complicado salir y que da como consecuencia que la Copa en España deje de tener interés en todos los sentidos. Como muestra, otro botón: la final entre el FC Barcelona y el Alavés fue la final de Copa con menos espectadores por televisión desde el año 2007: apenas 5.523.000 espectadores, o lo que es lo mismo, un paupérrimo 36% de share.

Ello provoca que el interés que el torneo tiene para los patrocinadores sea escaso, puesto que su repercusión es prácticamente nula, por lo que el dinero que puede ingresar la Federación por este torneo sea cada año menor: en forma de patrocinios, y en forma de venta de derechos televisivos.

Todo ello conforma un panorama realmente desolador para un torneo que es el colofón a la temporada en los grandes países europeos, con llenos absolutos en sus respectivas finales, pero que en España, que presume de tener el mejor fútbol del mundo, agoniza ante la pasividad de la Federación y los clubes.