El fichaje de David Beckham por el PSG, ¿una cuestión meramente fiscal?

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El reciente fichaje de David Beckham por el PSG del jeque Al Thani ha supuesto un motivo de conflicto más entre la clase política francesa que sitúan al jugador inglés dentro de un escándalo que está sacudiendo todo el Parlamento galo.

El ex-jugador de Manchester United, Real Madrid, Milan y L.A. Galaxy se ha convertido, sin quererlo, en el centro de la polémica instalada en Francia respecto a su controvertido contrato con el club parisino, un contrato que como veremos a lo largo del presente artículo, tiene muchas aristas y derivaciones que no se plantearon quizás en un primer momento pero que ahora, con la perspectiva que da el tiempo, se analizan al detalle.

David Beckham y el PSG anunciaron su relación la semana pasada en una rueda de prensa donde el jugador anunció que su sueldo lo destinaría íntegramente a obras benéficas para los niños parisinos. Este anuncio, que recibió múltiples alabanzas en aquel momento, ha supuesto la mecha para incendiar a una clase política que ve en la actitud del jugador británico una artimaña para evitar el controvertido impuesto del 75% que el gobierno de François Hollande puso en marcha.

El anuncio vino seguido de otro realizado por las autoridades laborales galas que afirmaban que, de acuerdo a la legislación vigente y en consonancia con la Unión Francesa de Futbolistas Profesionales, el PSG debe pagar el salario mínimo al jugador, esto es, unos 2.200,00 euros al mes. Con ello, implica que el jugador se evitaría pagar no ya la tasa del 75% anteriormente citado sino además un recargo del 3% adicional por ingresos anuales a los 500.000,00 euros.


Y es que, analizado detenidamente el fichaje, todas las piezas cuadran en este puzzle que parece más encaminado a evitar pagar impuestos que a otra cosa. A los datos anteriores, se suma el hecho de que Victoria Beckham y los hijos del jugador se han quedado a vivir en Londres, por lo que Beckham puede alegar como primera residencia su casa en suelo británico. Si a esto le sumamos que el corto periodo del contrato, apenas cinco meses, veremos que todo no es fruto de la casualidad, toda vez que cualquier persona que viva en Francia más de seis meses quedará automáticamente sometida al impuesto del 75%.

Esta estratagema del jugador británico no ha pasado inadvertida para muchos parlamentarios franceses, que han afirmado que la actitud tanto del club como del jugador es lamentable: “No puede ser que el sr. Beckham vaya a cobrar menos que mi asistente parlamentario”, afirmo el conservador Geradl Darmanin, para continuar diciendo que “sería bueno que el gobierno revisara esta normativa y eliminara ese gravamen del 75%. Es mejor recibir el 50% de una gran renta, como era el caso anterior a la entrada en vigor del polémico impuesto, a recibir el 75% de…nada!!!”, sentenció.

Sin embargo, el jugador seguirá obteniendo una importante cantidad por sus ingresos comerciales procedentes de la explotación de su imagen en el club galo. Y lo hará a través de la empresa creada para la explotación de la misma: Footwork Productions, con sede en Londrés, encargada de la comercialización de la imagen y la marca ‘Beckham’ a nivel internacional, y que gestiona sus acuerdos con firmas como Armani, Adidas o Samsung, a las que habría que añadir ahora al PSG. Esta compañía abonó a Beckham en el periodo 2002 a 2010 casi 100 millones de euros, a los que habrá que sumar ahora las cantidades procedentes de la venta de camisetas en el club PSG, algo que ya han situado al jugador entre los primeros puestos de las camisetas más vendidas del conjunto parisino.

En definitiva, conocidas estas nuevas connotaciones, se reafirman las primeras impresiones de que el contrato del jugador británico responde más a una estrategia comercial del PSG que a unos verdaderos intereses en el rendimiento deportivo de un jugador en el ocaso de su carrera deportiva aún cuando continua en la cúspide de la notoriedad mediática a nivel mundial.