El efecto “Lin” ya atrae a los primeros sponsors a los Rockets

0

La Linsanity no parece haberse quedado en Nueva York. Con el traspaso que el pasado verano provocó el cambio de Jeremy Lin a Houston, muchos dudaban de si la tan conocida Linsanity pondría fin a su existencia o si por el contrario, se consolidaría como un fenómeno a estudiar más que detenidamente en los departamentos de marketing de las más prestigiosas universidades.

Y todo parece indicar que va más orientado a la segunda opción. Y es que, al igual que ocurriera en Nueva York, la sóla presencia de Jeremy Lin en el equipo de los Houston ya es un atractivo lo suficientemente ‘goloso’ como para que las firmas comerciales corran a alistarse en el extenso portfolio de patrocinio de los Rockets.

El último caso conocido es el de la compañía East West Bank, que no ha dudado en lanzar una importante oferta a la franquicia de Houston para unirse a la misma en calidad de patrocinador de los Rockets para los próximos tres años. El acuerdo, cuyo montante económico no ha sido desvelado pero que muy pocos dudan que incluya muchos ceros en su cifra, supondrá la presencia del conocido banco, con oficinas en los Estados Unidos y en China, en el Toyota Center de Houston, el pabellón donde disputa sus encuentros los Rockets, así como una altísima exposición en los medios de comunicación de la franquicia hasta el final de la temporada 2014-2015 en la NBA.

Se consolida así la firme (y arriesgada) apuesta realizada por la franquicia de Houston por el jugador. A las indudables cualidades técnicas que presenta Lin, no hay que obviar ni mucho menos las excelentes capacidades comerciales que la sóla figura del jugador lleva asociada, unos atractivos para las firmas comerciales que, al menos durante mucho tiempo, deberá asumir el jugador. Y es que la situación no debe ser nada sencilla. Como ya hemos hablado otras veces, la búsqueda de un icono asiático que ocupara el vacío que en aquel mercado había dejado la retirada de la otrora imagen de la NBA en aquellas latitudes, el chino Jao Ming, retirado en el año 2011, hace dudar a mucha gente dentro del sector de si realmente los equipos se afanan por las extraordinarias cualidades deportivas del jugador, que las tiene, o realmente si lo que verdaderamente les atrae es su enorme capacidad para atraer a las firmas comerciales.

Sea como fuere, lo cierto es que los Rockets suplen la marcha de Ming con la llegada de otro jugador de origen asiático y con tanto tirón o más que Ming en aquel continente. Lo que muchos especialistas comienzan a plantearse ya a viva voz, sin ocultar sus dudas como antes podían hacer, es que prima más en la decisión de la franquicia a la hora de luchar por los servicios de Lin, un ‘estigma’ que sin duda acompañará al jugador durante toda su carrera. O al menos mientras la Linsanity goce de tan buena salud como está demostrando, otra vez más, en Houston.