El descuido de Pellegrini, un error de 50 millones de euros

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Última jornada de la fase de grupos en la Champions League. Grupo D. El Manchester City visita al Bayern de Munich en un encuentro con todo ya decidido, puesto que los dos equipos ya estaban virtualmente clasificados y que tan sólo serviría para decidir el orden final en el Grupo, esto es, quién ocuparía el primer puesto y quién el segundo.

Todas las apuestas apuntaban al Bayern de Guardiola para hacerse con ese primer puesto de Grupo, toda vez que era necesario una victoria del City en suelo bávaro tras el triunfo del Bayern en el mes de Octubre en el Eithad de Manchester por 1-3. Esto es, para quedar primeros de Grupo, el City debía hacer valer el gol-average de sus enfrentamientos directos. Sólo valía una victoria en suelo alemán y además, que fuera como mínimo por dos goles de diferencia, algo que parecía imposible después de que apenas con algo más de 10 minutos disputados, el Bayern ya venciera por dos tantos a cero.

Sin embargo, uno de los ingredientes que hacen tan impredecible y, a la vez, tan atractivo, el fútbol es la incertidumbre aún cuando todo parezca a favor de un equipo. A partir de ese segundo gol del Bayern, el conjunto dirigido por Pellegrini se hizo con el mando del encuentro hasta acabar imponiéndose por un marcador final de 2-3, en toda una victoria que, en condiciones normales, habría sido catalogada como una auténtica proeza, remontando un 2-0 en contra y en suelo rival.

Y pese a ello, en Inglaterra todo el mundo se ha cebado con Manuel Pellegrini. ¿Por qué? Pues porque con un único gol más, con un tanteo de 2-4, el resultado final del Grupo habría cambiado ostensiblemente para los intereses de ambos conjuntos, puesto que se habría producido una alternancia en la posición que finalmente han ocupado, dando dicho resultado al City la primera posición en detrimento del Bayern, que caería hasta el segundo puesto. Pero las críticas de los medios ingleses hacia Pellegrini no vienen por lo insuficiente del marcador, sino por la pasividad que demostró el equipo bajo sus órdenes desde el banquillo de, una vez conseguido el 2-3, haber hecho todo lo posible por buscar ese cuarto gol que le diera la primera plaza del Grupo. En lugar de ello, el conjunto dirigido por el chileno se dedicó a proteger el resultado y no arriesgar la victoria, hecho que quedó demostrado con acciones como la sustitución de David Silva, cuando era uno de los jugadores más incisivos del City en el ataque británico o la no entrada del Kun Agüero para buscar, a la desesperada, ese cuarto gol que le diera el triunfo.

Y las críticas han arreciado porque en posterior rueda de prensa, preguntado al respecto por los periodistas allí congregados el por qué su equipo no había insistido en buscar ese cuarto gol que le diera la primera plaza de grupo, Pellegrini argumentó que no habían ido a por ese cuarto gol sencillamente porque desconocían que la victoria por un gol más le hubiera traído ese ansiado primer puesto, un error de cálculo que los medios de comunicación británicos no parecen querer perdonar al chileno.

Aparte de que se hace harto difícil llegar a comprender cómo un club tan sumamente profesionalizado como el City y un entrenador tan extremadamente meticuloso como Pellegrini no tenían conocimiento de las posibles combinaciones que podían dar con su equipo en la primera posición, el error del entrenador chileno puede deparar un serio trastorno económico a las arcas del City en forma de millones de euros que podría dejar de percibir por el dificultoso camino que se encontrará el equipo de Manchester a partir de ahora en las rondas siguientes.

Además de la inyección moral que supone para el equipo correspondiente acabar como primeros de su grupo de clasificación, esta posición permite configurar una siguiente ronda en teoría mucho más sencilla en cuanto a emparejamientos, toda vez que los primeros de esa fase de grupo se enfrentarán a los equipos que se han clasificado en segunda posición en sus correspondientes grupos, presumiblemente de inferior calidad a los que acabaron en primer lugar, y además con el beneficio de jugar el partido de vuelta de esos octavos de final de la Champions League en terreno propio, por lo que la superación de dichas eliminatorias se plantea, a priori, como un escollo de más difícil solución para los que han quedado en segunda posición en sus respectivos grupos frente a los que finalmente se han alzado como campeones de grupo. Así las cosas, el City podría verse las caras en esta eliminatoria directa de octavos de final ante equipos de la talla de Real Madrid, FC Barcelona, Atlético de Madrid, PSG o Borussia Dortmund, un punto de dificultad añadida que pone muy en serias dudas el pase más allá de la ronda de octavos del conjunto de Pellegrini.

A nivel económico, el error de Pellegrini puede suponer unas pérdidas en concepto de ingresos que dejarían de llegar a Manchester de millones de euros. Los 32 clubes que accedieron a la fase de grupos se embolsaron, en su día, por la sóla participación en los mismos, 8,6 millones de euros. Dentro de dicha fase, cada victoria se pagaba con 1 millón de euros mientras que el empate se abonaba a razón de 500.000 euros. Los 16 equipos que finalmente han accedido a la ronda de octavos de final se van a embolsar la nada despreciable cantidad de 3,5 millones de euros cada uno, por lo que, teniendo en cuenta que el City ha concluído su fase de grupos con un balance final de 5 victorias y una derrota, a día de hoy el club británico ha ingresado ya 17,1 millones de euros. Sin embargo, si como consecuencia del más que seguro complicado cruce de octavos al que deberá hacer frente en condición de segundo clasificado, el club quedara apeado, el Manchester dejaría de ingresar hasta 19,3 millones de euros que obtendrán los dos finalistas que superen las diferentes rondas hasta llegar a la gran final, cuantía a la que habría que sumar 6,5 millones de euros que se llevaría el vencedor de la misma. En total, 25,8 millones de euros. A este total, hay que sumarle posteriormente la cuantía que la UEFA destina a los finalistas de la Supercopa de Europa, que enfrenta a los vencedores de la Champions League y de la Europa League, una cuantía que en la presente edición reservaba 3 millones de euros en caso de que el vencedor fuera el Bayern y 2,2 millones de euros en caso de que el vencedor fuera el Chelsea, como finalmente así ha sido.

De este modo, en la visión más optimista del asunto, la eliminación del City podría hacer perder al club hasta 28,8 millones de euros, algo que tienen muy presente en el entorno Citizen. Para agravar la situación, esa cantidad está referida única y exclusivamente al dinero que reparte la UEFA en función de los resultados que los equipos cosechan durante el torneo. Pero además de ello, la UEFA reparte entre los participantes el llamado “market pool”, la parte proporcional del dinero que la UEFA recibe de las televisiones y que distribuye entre los clubes participantes según su cotización, la de estos clubes, en el mercado televisivos, favoreciendo a los países cuyas cadenas más pagan por los derechos de los partidos (esta circunstancia motiva casos tan curiosos como que el Bayern, campeón de la edición pasada de la Champions, ingresará en total 55 millones de euros frente a los 65 millones que se llevó la Juventus de Turín, eliminada en la ronda de cuartos de final), en definitiva, una media para un equipo como el City de unos 20 millones de euros más.

Así pues, conocido todo ello, se hace más comprensible la indignación que existe en el entorno del City con respecto al error de Pellegrini, su equipo de colaboradores y el propio club, donde nadie fue capaz de advertir de la circunstancia de ese ansiado gol que hubiera permitido acabar primeros de grupo y, en teoría, acceder a una eliminatoria más asumible, en principio, que la que va a tener que afrontar como segundo de grupo. Un error que puede valer casi 50 millones de euros.