El Deportivo de la Coruña se declara finalmente en quiebra

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A comienzos de noviembre del año pasado nos hacíamos eco de una noticia que, como consecuencia, iba a traer inexorablemente, la situación a la que ahora nos referimos. En aquel momento, hablábamos del tan esperado por muchos estallido de la burbuja del fútbol español y que parecía haber comenzado con la decisión de la Agencia Estatal de la Administración Tributaria de embargar todos los ingresos del Deportivo de la Coruña, club que milita en la Liga BBVA, motivada por la deuda que arrastra el club gallego con el erario público.

Esta medida, como anunciábamos entonces, adoptada por la Agencia Española no hacía más que ‘obligar’
al presidente del club, Augusto Cesar Lendoiro, a preparar su solicitud
para entrar en la Ley Concursal, antigua suspensión de pagos.Y el pasado jueves, se concretó esta crónica ya anunciada. El Deportivo de la Coruña, un histórico del fútbol español, se declaró en bancarrota y se convirtió en el más reciente caso del fútbol español en acogerse a la protección que le da la figura de la quiebra al objeto de no desaparecer.

Así lo anunció el propio Deportivo en su web al concretar que había enviado toda la documentación necesaria a las autoridades judiciales para conseguir entrar en bancarrota y renegociar sus deudas.

De este modo, el Deportivo será el octavo equipo de la primera división española en cobijarse bajo esta figura. Muchos son ya los que consideran que este paso dado por la Agencia
Tributaria en el que se estima el primer club de muchos sobre los que
actuará, no supone otra cosa que la estrangulación de las maltrechas
economías de la mayoría de clubes del fútbol español. En definitiva, una
pescadilla que se muerde la cola abocada, en muchos casos, a la
desaparición del club en cuestión: el embargo de los ingresos, muchos o pocos, obtenidos por los equipos de fútbol
profesional españoles supondrá la imposibilidad de éstos para poder
hacer frente a sus gastos, provocando una falta de liquidez acuciante
que ahogará por completo sus finanzas. La única solución que se ve a
esta difícil situación era algo que muchos anticipaban en el pasado era
necesario hacer: un reajuste total en las economías de los clubes,
tratando de normalizar la situación, evitando gastar más de lo que se
ingresa, con un durísimo ajuste en materia de gastos, una severa
contracción en materia de inversiones o fichajes y, en la mayoría de los
casos, una suspensión de pagos con la que se trate de mantener la vida
del club.

La tan temida y ‘lejana’ crisis del fútbol que ya se veía venir, ha
llegado al fútbol español. De la flexibilidad para adaptarse a la misma
dependerá de la supervivencia de sus clubes. El tiempo dará y quitará
razones.