El contrato de adidas con el United tiene letra pequeña

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Camisetas del Manchester United, que vestirá adidas a partir de la 2015/2016
  • adidas habría impuesto una cláusula que reduciría el importe a percibir por el United hasta un 30%
  • La principal condición para obtener los casi 95 millones de euros anuales es que el club se clasifique para Champions, algo que no ven muy seguro en adidas tras la marcha de Ferguson

Hace tan sólo unas semanas, el sector del marketing deportivo se estremeció con la llegada de una noticia que a buen seguro marcará el futuro dentro de los ingresos que generan los clubes de fútbol por un concepto como el de la sponsorización técnica de los mismos y que, de cualquier modo, aún no se sabe las consecuencias que en el medio y largo plazo va a provocar el mismo, incluso para la propia marca protagonista.

El anuncio del acuerdo alcanzado por el Manchester United con la marca alemana adidas acaparaba la atención de todos los medios de comunicación en todo el mundo, tanto por el montante económico del mismo (casi 95 millones de euros anuales que convierten al club británico en el mejor pagado, con diferencia, por su camiseta en todo el mundo) como por el hecho de que Nike acabara siendo expulsada de un club al que había vestido desde hace más de una década, hecho sin embargo cuya importancia quedó diluida por las cifras que se dieron de la operación.

El mal año del United tras la marcha de Ferguson

Cuando hace ahora algo más de un año el escocés Alex Ferguson, sempiterno entrenador de los Diablos Rojos, anunciaba oficialmente su retirada de los banquillos para pasar a ocupar una segunda posición en retaguardia, alejado del día a día y de la voracidad y mediaticidad de la primera plana en el United, todo el mundo dentro de la familia de Old Trafford  eran conscientes de las enormes dificultades a las que se enfrentarían a partir de entonces.

La primera ratificación de este hecho vino desde el lado puramente económico: el sólo anuncio de la retirada de Ferguson provocó que las acciones del United cayeran hasta un 3% en la Bolsa de Nueva York, ante la duda que llegó a los inversores acerca de cómo afrontaría su futuro la entidad sin el que había sido su buque insignia, su faro guía, en los últimos años.

Los temores de los accionistas del United no se referían a cuestiones meramente económicas o de índole corporativo. Sus grandes temores residían en si el anunciado algunos días después como sustituto de Ferguson, David Moyes, sería capaz de mantener el status deportivo a nivel mundial del que gozaba el United. Más esos temores estaban totalmente fundados pues, apenas ocho meses después de su llegada, el club anunciaba la destitución de Moyes como responsable deportivo de los Red Devils depositando su confianza como nuevo entrenador interino en Ryan Giggs hasta la llegada de Louis Van Gaal a la conclusión de esa nefasta temporada.

Los resultados de una temporada deportiva desastrosa

La destitución de David Moyes como entrenador del United antes de transcurrir siquiera su primera temporada al frente del banquillo vino propiciada por un deambular lamentable del conjunto de Old Trafford por toda la Premier League durante la pasada temporada, un pobre rendimiento que se tradujo en una pobre séptima posición al final de la campaña que dejó al club fuera de toda competición europea (sin Champions ni Europa League) la próxima campaña, lo que provocó de inmediato consecuencias en su relación con los patrocinadores.

El primero en dar la voz de alarma fue la automovilística Chevrolet, que anunció que frenaría su proyecto de impulsar la marca a través del acuerdo de patrocinio que tiene con el United de volverse a dar una situación deportiva tan lamentable como la vivida la temporada pasada, una situación que aún puede complizarse más pues recordemos que Chevrolet anunció hace tan sólo unos meses su disposición a abandonar Europa para centrarse en los Estados Unidos, hecho éste que aumentó los temores en la familia Glazer, propietaria del United, viendo como podía peligar la inversión de la firma en el United, algo que inicialmente fue desmentido por la propia Chevrolet. Con el resto de patrocinadores, la situación no varió mucho respecto a Chevrolet: la campaña del United iba a provocar serios problemas en la imagen de estos que estarían analizando la viabilidad de sus proyectos junto con el del club británico de repetirse una nueva temporada deportiva como la vivida.

A nivel institucional, la marca United pasó de tener una calificación AAA+ a una valoración AAA, caída que pudo haber sido aún mayor de no ser por la labor del departamento de marketing de los Diablos Rojos afanándose en la firma de nuevos contratos para el club, donde la figura de los Regional Partners jugaron un papel fundamental.

adidas se cubre las espaldas

Y en esta situación de incertidumbre estaban en Old Trafford, situación conocida dentro del sector, cuando saltó la noticia del megacontrato firmado con la multinacional alemana adidas, casi 95 millones de euros por temporada para un club que no disputará ninguna competición europea en la próxima campaña y que es casi el doble de lo que paga la firma de las tres tiras al actual Campeón de Europa, el club más valioso del mundo según Forbes, el Real Madrid.

Dejando a un lado por el momento las consideraciones y análisis que un contrato de estas características puede dejar dentro del sector, la pregunta que se hacía todo el mundo era cómo podía haber pagado adidas semejante cantidad de dinero a un club cuyas incertidumbres son mayores, con mucha diferencia, que las seguridades que presenta respecto a su rendimiento deportivo (y no sólo deportivo, también institucional) tras la marcha de Ferguson. El megacontrato, calificado de mil maneras dentro de la industria del deporte, presentaba como gran talón de aquiles el enorme riesgo que soportaría la marca alemana tras su firma: ¿qué sucedería con otra campaña tan desastrosa deportivamente hablando como la firmada por el United en la última temporada?

La respuesta la conocemos ahora. Esas dudas que se planteaba todo el mundo dentro del sector ya se las habían planteado previamente los responsables de adidas antes de presentar oferta alguna al United y la solucionaron con la llamada letra pequeña del mismo, algo de lo que nadie ha hablado y es la incursión de una serie de cláusulas en el contrato que tratarían de garantizar la inversión realizada por adidas y los intereses de los alemanes ante otra desastrosa temporada de los de Old Trafford, ahora bajo las órdenes de Louis Van Gaal.

Así, adidas habría introducido entre las cláusulas del mismo que las cifras manejadas en dicho contrato sólamente serían factibles de percibir por el club en el supuesto que el mismo quedara, como mínimo, entre los cuatro primeros de la Premier League durante la vigencia del contrato, esto es, adidas le ha impuesto al club la obligatoriedad de estar presentes en Champions League durante la vigencia del contrato que les une (las tres primeras plazas de la Premier acceden directamente a la Champions League mientras que el cuarto clasificado disputa la ronda previa de dicha competición).

La no clasificación del United no ya para competición europea sino para la Champions League, conllevará una importante penalización económica por parte de adidas a los británicos, al reducir el importe del contrato firmado de esos casi 95 millones de euros por temporada a apenas 65 millones de euros (esto es, una reducción del 30%), una cifra todavía importante y que le convierten en el club mejor pagado del mundo por este concepto, pero en todo caso alejadísima de las desproporcionadas cantidades que obtendrá el Manchester United cuando acceda a plaza de Champions League.

La condición parece totalmente asequible de alcanzar para el United pero, ¿alguien tiene la seguridad del rendimiento deportivo que mostrará el equipo tras la marcha de Ferguson? Incluso en adidas parecen temer que el vacío de la sombra de Ferguson será muy alargada en el United.