El Community Manager de DHL “la lía” con el accidente de Bianchi

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  • DHL trata de sacar provecho propio del accidente de Bianchi con una polémica campaña puesta en marcha desde su perfil de Facebook
  • La acción ha generado justo el efecto contrario al buscado, causando un grave perjuicio a la imagen de marca de la compañía

Uno de los grandes objetivos del patrocinio deportivo no es más que el de aprovechar un elemento vehicular de un enorme potencial como es el mundo del deporte para tratar de alcanzar las metas y objetivos previamente planificados de una determinada firma comercial de la manera más rápida, directa y eficaz, posibilitando con ello la consolidación de la marca entre los aficionados y su expansión entre los mismos.

Para ello, las marcas y firmas comerciales no dudan a la hora de invertir ingentes sumas de dinero en el patrocinio de deportistas, entidades y, también, acontecimientos deportivos. Una inversión que busca, como decimos, alcanzar los objetivos previamente planificados en la entidad con un tasa de retorno de la misma lo suficientemente positiva como para emprender un proyecto como el de patrocinio en el mundo del deporte. Sin embargo, muchas veces, y en muchos casos por causas ajenas a la propia inversión, existen en esas relaciones acontecimientos imprevistos que motivan que esos objetivos a alcanzar no sólo se antojen como algo imposibles de conseguir sino que, además, motivan que el impacto negativo de los mismos sobre la imagen de marca de la entidad quede seriamente dañada hasta tal punto que se ponga en duda la viabilidad, a partir de entonces, de la continuidad de la relación. Esto es lo que ha ocurrido desde el día de ayer en la Fórmula 1 con el patrocinio de DHL.

El accidente de Jules Bianchi

En el día de ayer se disputó el Gran Premio de Japón de Fórmula 1, uno de los últimos Grandes Premios de la temporada, con la amenaza del tifón Phanfone, que puso en jaque a toda la organización durante todo el fin de semana ante la posibilidad de que el mismo no pudiera celebrarse o que, en el mejor de los casos, el Gran Premio tuviera que adelantarse al sábado para evitar la coincidencia de ese fenómeno meteorológico durante la disputa del Gran Premio.

Sin embargo, finalmente la organización y la FIA decidieron que el Gran Premio en el circuito de Suzuka se celebrara el domingo tal y como estaba previsto, bajo la persistente amenaza de que la incesante lluvia que durante gran parte del Gran Premio se esperaba alcanzara tales niveles que fuera imposible que el mismo se celebrase. Al final, con el coche de seguridad en pista, se dio comienzo al Gran Premio en una carrera dominada por el agua donde todo se iba desarrollando bajo la normalidad propia de los Grandes Premios bajo estas condiciones climáticas.

Sin embargo, cuando apenas faltaban unas vueltas para la conclusión del Gran Premio japonés, llegó la desgracia. Un inoportuno accidente del alemán Adrian Sutil provocó que, ya con la lluvia como protagonista, tuviera que salir a escena una de las grúas del circuito para retirar el monoplaza averiado del piloto de Sauber. Y mientras estaban en esas labores, el piloto francés perdió el control del coche de Marussia que pilotaba para ir a estrellarse a más de 200 kilómetros por hora en los bajos de la citada grúa. A partir de entonces, se acabó la carrera. La consternación inundó el circuito que vio cómo el joven piloto de Marussia no daba signos de vida, y era llevado, inconsciente, a un hospital, donde fue operado de urgencias de un hematoma cerebral y donde la situación no es, precisamente, muy optimista.

La “metedura de pata” de DHL

El Gran Premio de Japón acabó ahí. Poco importaba quién fue el vencedor final, Lewis Hamilton, y cómo quedaba el Mundial a partir de entonces. La preocupación de todos los que conformaban el Gran Circo, pilotos, equipos, organizadores, periodistas y demás partes afectabas estaba en el estado de salud de Bianchi. Pero… ¿todos?

Mientras los mensajes de ánimo y apoyo al piloto francés se sucedían, teniendo como vehículo fundamental a las redes sociales, procedentes de compañeros, periodistas, sponsors y aficionados, hubo una compañía, uno de los principales apoyos de la Fórmula 1, que decidió dar un paso más allá con una acción que ha sido duramente criticada y cuyos efectos negativos sobre su imagen está por valorar en los próximos días.

En algún momento del día de ayer, con todo el mundo pendiente del estado de salud de Bianchi, al Community Manager encargado de la gestión de las redes sociales de uno de los principales patrocinadores de la F1, la compañía de transporte urgente DHL, se le ocurrió (porque no se puede catalogar de otra forma que de mera ocurrencia la acción) que sería un buen momento para tratar de aprovechar la enorme repercusión que el accidente de Bianchi y su estado de salud en las redes sociales estaba teniendo para beneficio de la compañía.

El grave daño a la imagen de DHL

La cuenta oficial de DHL en Facebook tiene, como consecuencia de ese acuerdo de patrocinio con la Fórmula 1, un apartado al que llama Formula 1 Backstage by DHL, una sección donde en cada Gran Premio la compañía va subiendo las noticias más destacadas y aspectos interesantes para el aficionado desde la posición que le da ser uno de los principales apoyos de la competición, desde dentro de la misma.

En este apartado, al mencionado responsable de las redes sociales de DHL se le ocurrió que sería bueno hacer provecho de la desgracia del accidente de Bianchi para beneficio de DHL. Para ello, lanzó un mensaje que rápidamente recibió las críticas de miles de aficionados a través de las redes sociales:

“Ghastly accident in japan. Jules Bianchi is fighting for his life. By “clicking” Like on this occasion, you’ll be sending Jules your best wishes for a speedy recovery”

“Espantoso accidente en Japón . Jules Bianchi está luchando por su vida. Haciendo click en “Me Gusta” enviarás a Jules tus mejores deseos de una pronta recuperación”

Nada más postearlo, debieron darse cuenta del enorme error cometido. El hecho en sí, tratar de aprovechar una desgracia para provecho propio, fue rápidamente objetivo de los aficionados, que a través de la misma plataforma, comenzaron a manifestar su indignación hacia el acto de DHL. El asunto llegó hasta otras redes sociales como Twitter, donde aparecieron varios hashtags que se convirtieron en trending topic criticando la acción de DHL.

Con conocimiento o no de la compañía, el acto en sí es una de las pruebas que, de vez en cuando, nos vienen a poner de manifiesto qué no debe hacer un buen Community Manager de una entidad. La ocurrencia de considerar que el desgraciado accidente de Bianchi podía ser utilizado para lograr un beneficio para la marca es un ejemplo más de cómo una inoportuna metedura de pata puede afectar muy negativamente a la imagen de la entidad en cuestión, una imagen que ha quedado seriamente dañada por esta acción del responsable de sus redes sociales.