El Comité Paralímpico sí permite la utilización de los Juegos por marcas no oficiales

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El tratar de evitar técnicas de ambush marketing en un evento como unos Juegos Olímpicos, limitando el uso o utilización de cualquier simbología que tenga relación con ellos por marcas consideradas como sponsors no oficiales es, poco menos, que tratar de poner puertas al campo. Una misión casi imposible.

Que se lo pregunten si no al LOCOG y al COI en su intento de proteger los intereses de las marcas “oficiales” durante los pasados Juegos Olímpicos de Londres 2012. Y de esta misma opinión son los responsables del Comité Paralímpico Internacional, que han eliminado la tan polémica norma que impedía la utilización de cualquier simbolo o imagen de los Juegos durante la celebración de los mismos.

Al respecto, cabe decir que la medida no puede ser más acertada. Los Juegos Paralímpicos es más que evidente que, mediáticamente, no generan la expectación que pueden lograr hacer los Olímpicos. Más por ese mismo motivo, el tratar de coartar aún más el alcance en la repercusión de los mismos es como darse un tiro en el pie. El hecho de que poca gente conozca el afan de superación, el esfuerzo, la capacidad, de muchos deportistas cuyos nombres no son tan conocidos como los de Bolt, Phelps y compañía, es más que suficiente como para considerar la decisión del IPC, el Comité Paralímpico Internacional, como la decisión más acertada al respecto.

Es más que evidente que el interés que generan estos Juegos entre las firmas comerciales es cada vez mayor. Así lo atestigua el hecho de que este año son 11 los sponsors oficiales del estos Juegos. Así, marcas como Coca Cola, McDonald´s, Visa o Samsung, no han reparado esfuerzos en unirse al patrocinio de estos Juegos Paralímpicos con la gran novedad de que han tenido que “lidiar” con la aceptación de la “no norma” del IPC:  cualquier empresa puede exhibir publicidad de los Juegos Paralímpicos durante el tiempo que dure el certamen, ya sea considerada sponsor oficial o no de los mismos.

Esto no ha restado un ápice del atractivo que los mismos suponen para las marcas “oficiales”, toda vez que, según cifras dadas a conocer por el Departamento de Marketing del IPC, estos sponsors oficiales gastaron, en los últimos cuatro años, desde la celebración de los últimos Juegos Paralímpicos, casi cinco mil millones de dólares con el objetivo de promover la práctica del deporte entre personas con discapacidad como medio ideal para insertarse en la sociedad.

De este modo, marcas no “oficiales” del IPC, como Renaul, Vodafone o Allianz, podrán exhibirse durante los Juegos, lo que a la larga repercutirá de manera positiva en la exposición de dichos Juegos a nivel internacional.
Pero a diferencia del Comité Olímpico Internacional, que limita el
patrocinio durante los Juegos a sus firmas oficiales, el CPI se ha
abierto a otras empresas para que exhiban su publicidad
durante el tiempo que dure el certamen.

De cualquiera de las maneras, los resultados definitivos de esta distinta visión del “negocio” del IPC y del COI sólo podrá analizarse una vez finalizados los actuales Juegos Paralímpicos. Si los resultados no son los esperados, el LOCOG y el COI siempre podrán defender que las excesivas medidas anti ambush marketing puestas en marcha nunca serán los suficientemente exigentes para garantizar los derechos e intereses de los sponsors oficiales. Más, sin embargo, si los resultados obtenidos con esta nueva postura son positivos, la vía de escapatoria que le quedará al LOCOG y al COI para justificar y defender la postura adoptada se irá reduciendo hasta quedar amparada en la justificación más limitada e injustificada, valga la redundancia, posible.