El caso Contador y la marca ‘España’

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Muy probablemente pocas veces antes un solomillo haya provocado o vaya a provocar tanto daño a la imagen de una marca.

A día de hoy, todo el mundo está al corriente de la sentencia del Caso Contador que el Tribunal de Arbitraje Deportivo, el famoso TAS, ha hecho pública hace un par de días, y por la que condena al ciclista español a 2 años de inhabilitación con carácter retroactivo y a una multa económica de 2.485.000,00 euros por un resultado adverso por clembuterol (50 picogramos) en un control realizado en la segunda jornada de descanso del Tour de Francia 2010.

Dejando a un lado consideraciones a favor o en contra de la sentencia, lo que está claro es que el daño que la misma puede provocar a la imagen del deporte español a nivel internacional es considerable. Sin ir más lejos, en Francia medios de comunicación se despachan con sentencias del tipo “Los deportistas españoles no ganan por casualidad”, poniendo en duda no ya la legitimidad de las competiciones ganadas por Contador sino que hacen extensible la duda a otros deportistas españoles como Nadal, la selección de fútbol, baloncesto, etc… Y no sólo Francia. Otros países como Bélgica, Italia e incluso EE.UU. atacan al deporte español amparándose en esta sanción, con todo lo que ello puede conllevar.

La etapa dorada del deporte español, que tiene su punto de partida con las Olimpiadas de Barcelona 92 y que alcanza su momento cumbre en el año 2010, año plagado de éxitos tanto individuales como colectivos, han logrado consolidar la marca ‘España’ en el ámbito del deporte a nivel internacional. La marca ‘España’ en el mundo del deporte, a nivel internacional, desde hace un tiempo es sinónimo de éxito, indispensable, según consideran muchos, para impulsar el desarrollo del país, y foco de atracción de inversiones de grandes empresas. Hasta el año 1992, los éxitos individuales de deportistas (y algún que otro colectivo como la medalla de plata de baloncesto en Los Ángeles 84) no venían respaldados de una planificación que permitiera continuidad. Pero a partir de ese momento, la planificación deportiva que desde el CSD se desarrolló potenció que a una gran generación de deportistas le siguiera otra aún mejor si cabe que la anterior, trayendo como consecuencia resultados positivos tanto a nivel individual como a nivel colectivo en forma de éxitos deportivos, lo que provocó un asentamiento y una consolidación de la marca ‘España’ en los mercados internacionales basdada en los continuos triunfos de nuestro deporte.

Pero, ¿y qué es eso de “todo lo que ello puede conllevar”? O dicho de otro modo, ¿tan importante es la repercusión de la marca ‘España’ en el deporte a nivel internacional sobre la economía y desarrollo de nuestro país? La respuesta la podemos hayar en las manifestaciones realizadas por Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, en el año 2011. “Los éxitos de nuestros deportistas y de nuestro deporte son el mejor reclamo para atraer inversiones que pueden medirse en términos de Producto Interior Bruto”. Y no es una cuestión baladí. Según datos europeos, el deporte mueve el 3,5% del PIB europeo y genera un 5,5% del empleo global. Es más, se estima que alrededor del 30% de la población española practica algún tipo de deporte de manera asidua y que ya son más de 3.000.000 de españoles los que tienen una ficha federativa. Con tan sólo multiplicar estas cantidades por las necesidades que precisan de equipación para practicar esos deportes, nos hacemos una idea del importante peso que el consumo deportivo tiene en la economía de nuestro país. Y gran parte de estas cifras son debidas a los éxitos de nuestros deportistas, de nuestro deporte. En definitiva, a la enorme consideración que la marca ‘España’ dentro del deporte tiene a nivel internacional. Y esta consideración se ramifica en muchos otros sectores. Por ejemplo, sectores como el I+D se ven enormemente beneficiados por estos éxitos. A nivel internacional son muy reconocidos los centros de alto rendimiento de deportistas de nuestro país, situándolos a nivel de los mejores del mundo, y a los que vienen deportistas de todas partes, élite internacional del deporte, a ser tratados en ellos y a entrenarse allí.

Y aquí es donde se enreda todo. La marca ‘España’ tiene en deportistas como Nadal, Gasol, Fernando Alonso o el propio Contador o en selecciones como la española de fútbol, baloncesto, etc… a sus mejores Brand Ambassadors, por lo que un ataque a cualquiera de ellos es un ataque a la línea de flotación de la propia marca, con todas las consecuencias que de ello se puedan desprender. Y por lo tanto, para tratar de mantener a flote la misma y evitar estos ataques es indispensable, en palabras de Blanco, “contar con valores humanos que acompañen a su gloria, porque la gloria sin valores tiene un inmediato rechazo social y pierde su condición de motor de riqueza”. De ahí que las ramificaciones y consecuencias que la sanción a Contador pueda tener son mayores de las que en principio puedan considerarse a nivel individual del ciclista, evidentemente, el primer afectado. Y de ahí la necesidad de limpiar el nombre y la imagen de nuestro deporte. Porque con estas sanciones no sólo atacan al deportista, atacan a todo el deporte español. Y evitar que casos como este se vuelvan a repetir, dejando a un lado nuevamente la consideración de culpabilidad o inocencia de este caso concreto, es obligación también de las más altas instancias a nivel estatal. Sólo de este modo, con un escrupuloso control y vigilancia de lo que Blanco considera “valores humanos que acompañen a su gloria”, sólo de esta manera, podremos mantener en primera línea a la marca ‘España’ en el mundo del deporte internacional entre las más grandes, con todas las consecuencias como hemos visto que ello supone para el país entero.

Sin embargo, si descuidamos ese control, esa vigilancia, siempre estaremos expuestos a ese “los deportistas españoles no ganan por casualidad” que tanto chirría ahora en nuestros oídos.