El Barça ya no quiere a Qatar en la camiseta

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  • La actual Junta Directiva ha encargado un informe que ponga encima de la mesa nuevas vías de patrocinio alternativas para el caso de dejar de lucir publicidad en la camiseta
  • El club azulgrana ingresó 30 millones de euros la temporada pasada por lucir Qatar Airways. La cifra se eleva a los 32 millones en la presente y a los 33,5 en la última campaña

¿Una vuelta a tiempos más queridos para los nostálgicos del FC Barcelona? Eso parece. Al menos a primera vista. La noticia de que el Barça está estudiando volver a los años en los que no lucía publicidad en la camiseta va camino de convertirse en una de las noticias del año dentro del terreno del marketing deportivo dada la repercusión que la misma conlleva. Pero… ¿qué hay verdaderamente detrás de toda esta situación?

Un acuerdo multimillonario

La historia de la publicidad en la camiseta del FC Barcelona hay que buscarla no muchos años atrás. El club catalán era uno de los pocos clubes de la Liga BBVA que aún no lucía publicidad alguna en su camiseta. Pero este hecho se rompió en el año 2006 cuando, bajo el mandato de Joan Laporta, el club comienza a lucir el logotipo de Unicef tras un acuerdo con la entidad no gubernamental, una forma de patrocinio hasta entonces insólita en el fútbol mundial profesional al no percibir ningún tipo de contraprestación económica sino todo lo contrario: la entidad azulgrana abonaba 1,5 millones de euros anuales a la organización para proyectos promovidos y organizados por la misma.

La situación persiste hasta que, a finales del año 2010, la entidad sucumbe al encanto de los petrodólares que ponen encima de la mesa los representantes de Qatar Sports Investments, una entidad del gobierno qatarí que acuerda con el club el abono de 170 millones de euros en un contrato que les ligará hasta el año 2016. Durante los dos primeros años de relación la entidad luce en su camiseta el logotipo de Qatar Foundation, pero QSI se reserva el derecho a cambiar la compañía que ocuparía el protagonismo en la camiseta del FC Barcelona, algo que motiva que dos años después, en 2013, Qatar Foundation sea sustituída por Qatar Airways. Desde que se hizo pública la noticia de la llegada de Qatar Airways, el club ingresó 30 millones de euros la temporada pasada; 32 millones que ingresará la presente temporada y 33,5 millones de euros que percibirá de QSI en la última campaña en la que estarán relacionadas ambas entidades.

La relación para el FC Barcelona era más que fructífera. De hecho, hasta el acuerdo del Manchester United con la firma Chevrolet, ninguna otra entidad ingresaba más dinero que el club azulgrana por el patrocinio de su camiseta. Pero lo que parecía una relación condenada a su renovación verá como la misma tiene fecha de caducidad tras las últimas noticias en torno a la misma.

Una vuelta a los orígenes

La Junta Directiva presidida por Josep María Bartomeu habría encargado un informe que estudiara las posibilidades que tiene el club de encontrar otras vías de patrocinio que le reportaran los más de 30 millones de euros que abona anualmente QSI en el caso de que la entidad decidiera volver a sus orígenes y no lucir publicidad en su camiseta nuevamente.

La noticia ha sido acogida con alegría por la masa social más tradicional dentro del club pero también con cierta cautela por la masa más crítica, que no acaba de ver las verdaderas intenciones de Bartomeu en su intención de no renovar, presumiblemente al alza, con QSI a partir de 2016.

Incrementar el valor de la camiseta

Bajo esta amenaza, subyace la opinión de la actual Junta Directiva de la infravaloración, dado los últimos movimientos del mercado, que tiene la camiseta azulgrana en cuanto a  este tipo de patrocinio. En la entidad consideran que (poniendo de referencia nuevamente el acuerdo de Chevrolet con el Manchester United) que el patrocinio comercial de la camiseta del club es superior a los 30 millones de euros que les abona actualmente QSI.

Pero no sólo eso. Consideran que la cifra con la que podrían comenzar a sentarse a hablar para una nueva etapa en cuanto a ingresos en la entidad procedente de la camiseta debería rondar como mínimo los 40 millones de euros anuales, un aviso para navegantes que se aventuren a pujar por la elástica azulgrana. Eso, o volver a una camiseta sin publicidad. Pero, ¿hay algo más?

¿Una justificación para el naming del estadio?

En el entorno de la entidad azulgrana comienzan a sopesarse los verdaderos motivos que podrían dar lugar a una marcha atrás y sobre todos los demás, el que más fuerza está cogiendo es el de que la citada retirada de la publicidad podría ser no más que un intercambio de favores entre afición y Junta Directiva.

Así, mientras la Junta autorizaría la vuelta a los años donde no se lucía publicidad alguna en la camiseta, el mencionado informe que se ha solicitado hablaría que como fuente alternativa de ingresos para conseguir suplantar el dinero que se dejaría de percibir por este hecho sería, en mayor medida, la cesión de los derechos de naming rights del estadio azulgrana.

Para muchos, este movimiento no sería más que una cortina de humo, una justificación con la que hacer ver al socio la necesidad de darle un apellido al Camp Nou (o incluso un nombre entero) dado que la no publicidad en la camiseta obligaría a ello.

El asunto es delicado. La actual vinculación con QSI no se limita única y exclusivamente a la camiseta. El acuerdo incluye otros importantes apartados como la gestión de la publicidad en la fachada del estadio. En el club parte de la premisa que por todo este paquete, vendido de forma separada, se podría obtener mucho más dinero. Pero sobretodo, temen la reacción de la afición cuando se ponga sobre la mesa la necesidad de vender el nombre del estadio a una marca comercial.

El pasado mes de febrero, el propio vicepresidente económico del FC Barcelona, Javier Faus, ya avisaba de que la ansiada reforma del Camp Nou iban a estar condicionadas a la llegada de un patrocinador para el nombre del estadio que viniera a poner sobre la mesa algo más de 150 millones de euros de los 420 millones de euros aproximadamente que costarían las obras. Una negativa del socio azulgrana al cambio de nombre podría hipotecar la realización de las obras. La eliminación de la publicidad podría ser un leve peaje a pagar por la directiva azulgrana a cambio de darle un nuevo nombre al Camp Nou.