El ambush marketing de Neymar no gusta en Brasil

0

Cuando un futbolista está considerado como uno de los mejores jugadores del mundo, milita en uno de los mejores clubes del mundo y, además, es uno de los deportistas mejor pagados del mundo, es obvio y evidente que cualquier acción que lleve a cabo, por mínima e insignificante que pueda parecer, lleva consigo el sometimiento de la misma a un concienzudo y minucioso análisis en los medios y redes sociales acerca del por qué de la misma. Si este futbolista, además, fue elegido hace apenas un año como el jugador más marketeable, más comercial, dentro del mundo del deporte, ese análisis de sus acciones, por nimias que parezcan, resulta casi obligatorio.

Año 2011. Un joven brasileño llamado a hacer grandes cosas dentro del mundo del fútbol es objeto de atracción de las grandes multinacionales y firmas comerciales que, conocedoras de su enorme potencial, no dudan en poner encima de la mesa ingentes sumas de dinero para unir su imagen a la del futbolista. En ese año, Neymar Jr. ya era considerado por todos como la gran promesa del fútbol brasileño y, sobre todo, uno de los jugadores más comerciales de Brasil y del Mundo. El hecho de que tan sólo tres años después se fuera a celebrar en suelo brasileño la mayor cita futbolística del mundo, el Mundial de la FIFA, lo hacían un oscuro objeto de deseo para las marcas y firmas comerciales de todo el mundo.

Tan sólo tres años después, incorporado a las filas de uno de los clubes más importantes del mundo, el FC Barcelona, y con el Mundial brasileño a la vuelta de la esquina, todo lo que hace, dice o toca Neymar es mirado con lupa. Y en este entorno, es difícil que determinadas acciones, voluntarias o no, escapen al análisis de los cientos de ojos que hay puestos sobre él.

En aquel año 2011, Neymar firma con una compañía de ropa interior, Lupo, un contrato de exclusividad para convertirse en modelo e imagen de la compañía, una empresa con la que ha protagonizado ya algunas polémicas campañas y que está nuevamente con el brasileño en el ojo de las críticas, sobre todo en Brasil.

Partido de vuelta de los cuartos de final de la Champions League. El FC Barcelona se enfrenta al Atlético de Madrid, un encuentro que a la postre supondría la eliminación del cuadro blaugrana a manos de los colchoneros. Y durante todo el encuentro se repiten una serie de escenas que han levantado las suspicacias entre los medios brasileños: el jugador continuamente se levanta la camiseta, dejando ver como lleva las calzonas sensiblemente más bajas de lo habitual de tal modo que queda a la luz de los objetivos de los fotógrafos y medios la marca de la ropa interior que le patrocina, Lupo.

El acto, que no ha pasado desapercibido como decimos, ha sido duramente criticado en Brasil, acusando al internacional del FC Barcelona de estar más preocupado en sus negocios fuera del terreno de juego que en su propio rendimiento dentro del mismo, sobre todo, en un encuentro tan sumamente trascendental para su club como la vuelta de la Champions jugándose tanto ante el conjunto madrileño. En Brasil temen que uno de los grandes puntales sobre los que se asentará la selección canarinha en el próximo Mundial llegue al mismo más preocupado por sus actividades comerciales que por su disposición en el campo.

No es la primera vez que se utiliza este tipo de artimañas en el mundo del fútbol. En la Euro 2012, el danés Niclas Bendtner festeja su segundo gol ante Portugal bajándose ligeramente las calzonas para mostrar en público sus boxers en los que se puede leer bien claro Paddy Power, una casa de apuestas online (Ver Artículo en MD).

En el caso del brasileño, la compañía, con la que el internacional del FC Barcelona tiene contrato de exclusividad hasta el año 2015, afirmó que no existía ningún acuerdo o pacto al respecto para que el jugador actuara de esa manera durante el encuentro, aunque reconoce que le agradó sobremanera el enorme impacto que dichas acciones han tenido a nivel mundial. Sin embargo, vista las imágenes, muchos dudan de la falta de existencia de una estrategia consensuada evidentemente con la marca a tenor y a la vista, como decimos, de las imágenes, una acción que le está proporcionando al brasileño no pocas críticas en su propio país natal.