El abandono de la FuelBand por Nike crea dudas en el sector

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Si una multinacional tan sumamente poderosa como lo es la norteamericana Nike decide, casi sin nadie esperarlo, abandonar el desarrollo, producción y comercialización de uno de sus productos estrellas en el mercado de los wearables, lo más normal y factible es que el resto del sector comience a preguntarse qué es lo que está sucediendo para que se produzca la retirada, en lo que es una aplicación directa y precisa del refrán “cuando las barbas de tu vecino veas cortar….”.


Hace algunos días lo adelantábamos en Marketing Deportivo MD: Nike, el gigante de la ropa deportiva, una de las firmas de mayor importancia a nivel mundial, decidía dar carpetazo a su aventura tecnológica dentro del mundo de los wearables y poner fin a una andadura que apenas ha durado un par de años con el que fue uno de sus productos estrellas: la pulsera para medir la condición física del usuario, la FuelBand.

Pero este movimiento, que en principio es personalizado y único en la figura de la marca Nike, ha comenzado a sembrar de dudas al resto del sector de los dispositivos tecnológicos para la práctica deportiva, los wearables, entre el resto de compañías de este ámbito: si una de las mayores compañías de ropa deportiva del mundo abandona uno de sus grandes proyectos, es, desde un punto de vista simplista y económico, porque los resultados que bajo este prisma está obteniendo con el mismo no convencen a nadie dentro de la multinacional. Y si no son lo suficientemente provechosos dentro de Nike, ¿existe esperanza alguna para el resto de compañías, muchas de menor calado empresarial que Nike, que se han subido al desarrollo de dispositivos análogos a los de la firma del swoosh?

A pesar de que son muchos los especialistas que afirman que el movimiento dado por Nike responde a su intención de no entrar en confrontación directa con el nuevo dispositivo que lanzará al mercado la firma Apple, el iWatch, y que entraría en rivalidad con la FuelBand de Nike, un enfrentamiento que los norteamericanos no tenían muy claro fueran a vencer, de ahí su intención de centralizarse en el desarrollo del software y abandonar el hardware, lo cierto y real es que detrás de todo esto se esconde una debilidad mucho más económica.

No son pocos los que dentro del sector consideran que el mercado de los dispositivos tecnológicos para controlar el rendimiento y la salud del usuario está agotado. Pero no por haber alcanzado el techo en el desarrollo y prestaciones de los mismos sino por la propia actitud del aficionado hacia ellos. Éstos consideran cada vez más inútil el tener que llevar un nuevo dispositivo para decirte la actividad física que realizas o el consumo de calorías por ejemplo. Máxime cuando hay una industria sumamente incipiente y próspera como es la de desarrollo de aplicaciones para dispositivos móviles capaz de desarrollar este tipo de apps que ahorran el uso de un nuevo dispositivo en el aficionado y que aglutinan toda las prestaciones de los mismos en un smartphone por ejemplo.

Esa incipiente industria, que se ceñía como una negra sombra con sus nubarrones oscuros sobre el sector, se ha visto reforzada en su potencial con la retirada del mercado de Nike, que ha decidido no continuar quizás ante la evidencia de estar ante una batalla perdida. Y ello ha propiciado que la incertidumbre se apodere por completo del resto de firmas que operan en un sector que quizás ha visto como Nike, de manera indirecta, le ha dado la puntilla en lo que es una muestra más de cómo una firma de ropa deportiva, de enorme calado a nivel mundial, puede llegar a influir en un sector que no es propiamente el suyo.