Efecto Mariposa: El Barça llama a las puertas de Nike

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El simple aleteo de las alas de una mariposa puede sentirse al otro lado del mundo. Con esta definición, se parte de uno de los conceptos más predominantes en la teoría del caos, donde en un sistema caótico, la más mínima evolución en sus condiciones iniciales puede provocar una reacción en cadena que determine una alteración inesperada (o no) en otra parte del mismo.

Traslademos ahora ese efecto mariposa al mundo de la industria del deporte, y adaptémoslo al ámbito del marketing deportivo. ¿Acaso alguien esperaba que el acuerdo al que hace tan sólo unos días hacíamos referencia en Marketing Deportivo MD entre la Manchester United y la firma norteamericana Nike no iba a traer ninguna consecuencia para la marca?

Como decíamos hace tan sólo un par de días, la firma norteamericana Nike y el Manchester United habrían alcanzado un acuerdo al que tan sólo hace falta darle el toque de la oficialidad, un acuerdo que rompe todos los límites fijados hasta ahora en el campo de la sponsorización técnica y que le va a suponer al conjunto inglés el abono, por parte de Nike, durante los próximos diez años, de 60 millones de libras, esto es, unos 72 millones de euros, un auténtico pelotazo en toda regla para el club dirigido por la familia Glazer.

En esta partida de poker en la que se convirtió el asunto de la renovación de Nike por el United, el que ha sabido jugar mejor sus cartas ha sido el club en opinión de todos los expertos, presentando faroles (que no lo eran) en forma de apertura de las negociaciones con otras firmas (adidas, Warrior o Puma) que han precipitado que Nike, muy probablemente temerosa de perder a otro buque insignia de la marca dentro del fútbol inglés (recordemos que Puma le ha arrebatado al Arsenal a partir de la campaña que viene), pusiera toda la carne en el asador para tratar de igualar una apuesta que, al final, le va a salir mucho más cara de lo esperado.

Porque este aleteo de alas de Nike ha provocado una reacción en cadena en otros clubes uniformados por la marca norteamericana que rápidamente se han interesado en conocer su situación con los norteamericanos. Pero si hay uno sobre el cual la renovación de Nike con el Manchester ha producido cierto malestar ese no es otro que el FC Barcelona. Y por razones obvias.

El FC Barcelona se basa en un argumento al que Nike tendrá que buscar muy buenas explicaciones si quiere rebatirlo con el conjunto azulgrana. Nike no quería perder al Manchester United. Y para ello ha primado más el punto de vista comercial del club y su enorme potencial que el rendimiento deportivo del mismo. Y ahí es donde se apoya el Barça. Porque en igualdad de condiciones a niveles de mediaticidad y capacidad comercial de la entidad, el FC Barcelona pone sobre la mesa además un excelso curriculum de títulos y rendimiento deportivo en los últimos años que está a años luz del que ha obtenido en el mismo periodo el conjunto británico, por lo que consideran que ese rendimiento no es más que un valor añadido para justificar la necesidad de obtener un contrato, como mínimo, igual, aunque aspiran a superior, por parte de Nike.

El FC Barcelona, al igual que ocurre con el Manchester United, es uno de los clubs insignias de la firma de Oregon. Con contrato en vigor hasta el año 2018, la camiseta del conjunto catalán se ha convertido en una de las más vendidas del mundo, lo que le reporta a la compañía pingües beneficios, una relación que también es beneficiosa para el club, por lo que en la entidad consideran que es el momento (sobre todo ahora después de conocerse la renovación del United y la cuantía que Nike pagará por ella) para sentarse a renegociar una prolongación del acuerdo que permita extender en el tiempo las sinergias que se dan entre ambas entidades, para mayor beneficio de las mismas, pero sobre todo, realmente, que permitan igualar las cantidades que Nike pagará a los de Old Trafford, 72 millones de euros, una cifra muy superior a la que percibe actualmente en el conjunto azulgrana, unos 30 millones de euros.

Nike está sumida en un profundo proceso de renovación con los clubes a los que viste. Así, en Francia la renovación del PSG le ha dejado casi sin margen de maniobra para acometer nuevas aventuras en la sponsorización técnica en los clubes de esa liga, mientras que en Italia ocurrió algo parecido: alcanzó un importante acuerdo con el Inter y con la AS Roma, club al que no equipaba, que le dejaron casi atada de manos a la hora de encarar una renovación tan importante como era la de la Juventus de Turín, que por tal motivo ha pasado a vestir adidas a partir de la temporada 2015/2016.

No obstante, no ha sido hasta la renovación con el United cuando el FC Barcelona, que llevaba anotados todos estos movimientos por parte de Nike, ha llamado raudo a la puerta de los norteamericanos para hacerles saber sus intenciones.

El simple aleteo de las alas de una mariposa puede cambiar el mundo…. en este caso, el mundo del marketing deportivo. Nike ha movido sus alas. Y quizás no ha medido bien las consecuencias de ello. Con un acuerdo con el United como el que ha alcanzado se arriesga ahora a quedarse sin margen de actuación para afrontar con garantías las negociaciones con el FC Barcelona, lo que puede provocar finalmente una situación como la vivida en Italia con la Juventus de Turin, que ha pasado a manos de adidas.