Durant desvela las estrategias de Nike y adidas en la NBA

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Kevin Durant protagonista en una de las campañas de Nike
  • El posible fichaje de Kevin Durant por Under Armour pone de manifesto la nueva estrategia de las dos grandes en la NBA
  • Los contratos multimillonarios con los que trataban de convencer a los futuros embajadores de ambas firmas parecen haber pasado a la historia en ambas compañías ante el riesgo que ello supone

El ya conocido caso Durant del que hemos hablado de manera extensa durante las últimas semanas parece haber sacado a la luz la nueva estrategia que las dos grandes firmas de ropa deportiva que dominan el sector, también en la NBA, están decididas a poner en marcha en los próximos años.

Durant y la oferta de Under Armour

Es más que evidente que, a estas alturas, a nadie pasa el hecho de que una de las grandes consideraciones que más peso específico han tenido en la decisión de Kevin Durant de no disputar el próximo Mundial FIBA a celebrar en España y que comienza el próximo viernes en suelo español, después de llevar dos semanas concentrado con su selección (para mayor sorpresa de todos), además de las causas alegadas por el crack de los Thunder, se esconden otras menos deportivas y más orientadas a su faceta fuera de los terrenos de juego, su versión más comercial en lo referente a su imagen.

Los 285 millones de dólares que según sus propios representantes han puesto encima de la mesa los dirigentes de Under Armour para arrebatárselo a la firma norteamericana Nike y convertirlo en punta de lanza de su política de consolidación en el apetitoso mercado de las zapatillas de baloncesto en el universo NBA parecen haber sido un argumento más que sólido como para que el jugador de Oklahoma haya decidido no arriesgar la posible firma del mismo con una inoportuna lesión durante el Mundial (la gravísima lesión de su compañero de selección Paul George se convirtió sin quererlo en un serio aviso al jugador y su entorno).

La renuncia de Nike y la impasibilidad de adidas

Todo este movimiento cogió verdaderamente de improviso a su actual patrocinador, la firma Nike, que tenía preparada una oferta de renovación para el que había sido su embajador durante los últimos siete años a cambio de 60 millones de dólares que fue lo que ha obtenido en este periodo el jugador por dicho acuerdo con los norteamericanos.

Sin embargo, el movimiento (inesperado por otra parte) de Durant y sus representantes en lo referente a la supuesta aceptación de la oferta recibida por una marca como Under Armour, cuyo potencial se presume pero que a efectos prácticos su repercusión dentro del universo NBA es casi nulo (sobre todo si tomamos como referencia a las dos gigantes, adidas y Nike), ha sacado a la luz otra realidad más allá de la mera noticia de la marcha de Durant de Nike y de la Selección USA: la renuncia tanto de Nike como de adidas a acometer nuevas locuras en materia contractual.

Evitar contratos multimillonarios

Habituados a estrategias mucho más ambiciosas, parecen que los años en los que Nike y adidas, en una alocada carrera para hacerse con los embajadores más importantes dentro de la NBA, ponían encima de la mesa ingentes cantidades de dinero para hacerse con ellos, han pasado a la historia. La negativa de Nike a equiparar la oferta de Under Armour, al menos en principio, ha sido toda una declaración de intenciones en lo referente a su estrategia. Nike ha pasado de pagar 93 millones de dólares por un joven que ni siquiera pasó por la universidad como LeBron James cuando no era más que un prometedor jugador,  a dejar escapar probablemente al último MVP y uno de los jugadores más importantes de la NBA en la actualidad, como es Kevin Durant. Hasta el punto que ya hay rumores que Nike no equiparará la oferta que la asiática Li-Ning parece estar preparando para su gran embajador, LeBron.

En adidas, la situación es parecida. Escarmentada de los malos resultados de su gestión con el que estaba llamado a ser el cabeza de lanza de su estrategia dentro de la NBA, Derrick Rose, con el que le vincula un multimillonario contrato que en la marca ya están convencidos que no podrán llegar a amortizar rentablemente durante la vigencia del mismo dada la pérdida de notoriedad del crack de los Bulls debido a sus lesiones, la actitud con la que encara los nuevos contratos dista mucho de lo que en principio cabría suponer.

Una de las potenciales estrellas de la NBA del futuro por el que suspiraban ambas marcas, Andrew Wiggins, acabó finalmente en el portfolio de adidas pero a cambio de 2 millones de dólares anuales, cifra muy respetable pero en nada comparable a los casi 13 millones que Nike desembolsó en su día por LeBron. El último gran dispendio de adidas fue por Damian Lillard, por el que abonó 185 millones de dólares por 8 años, una cifra gigantesca pero también muy alejada de lo que en principio se barajaba y que superaba los 200 millones de dólares.

El caso Durant ha puesto patas arriba el sector con su posible incorporación a Under Armour. Pero sobretodo, ha dejado como lectura la nueva estrategia de Nike y adidas dentro de la NBA: el abandono de inversiones multimillonarias ante el riesgo que ello supone.