Después de la Linsanity, nace la Timsanity: Guerra por conseguir la patente de la nueva marca

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El fichaje de Tim Tebow por los Jets de Nueva York ha supuesto un impacto no sólamente en lo deportivo.
La llegada de Tim Tebow a los Jets de Nueva York ha sido toda una revolución dentro de la NFL. Pero fuera de ella, ha marcado un punto de inflexión en todo lo que es aspectos extradeportivos, creando una nueva marca a semejanza de la Linsanity: la Timsanity.

Ahora que la lesión de Jeremy Lin que le mantendrá alejado de los terrenos de juego todo lo que resta de temporadaha enfriado de modo superlativo la Linsanity, una nueva marca comercial coge el relevo a la anterior: la Timsanity, en torno a la cual se van a mover millones de dolares en acuerdos comerciales, ventas y sponsors. Y fruto de este enorme negocio que se va a generar en torno a ella es el hecho de que tres ciudadanos de Nueva York se han enfrascado en una dura guerra legal por conseguir la patente de la marca, una vez vistos los enormes beneficios que la Linsanity generó. Así pues, Frank DeGrim y los hermanos Daniel y Christian Pérez se han metido en una dura pugna legal por ser poseedor de los derechos de la patente del nuevo fenómeno, la Timsanity. Frank DeGrim solicitó la patente del término, Timsanity el pasado día 21 de marzo, cuando los rumores de la llegada de Tim Tebow a los Nets estaban casi confirmados y justo un día antes que los hermanos Pérez metieran su solicitud en la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos, aunque ellos afirman que la metieron el mismo día que DeGrim, por lo que una dura batalla legal se ha iniciado para hacerse con esos derechos. ¿Y por qué es tan importante? Pues porque en términos comerciales, los beneficios económicos que se pueden derivar del merchandising de este nuevo movimiento son gigantescos si se tienen en cuenta los que ha generado la Linsanity.

Y eso que ya ha habido avezados hombres de negocio de Nueva York que han comenzado a lanzar productos con la Timsanity como emblema, en un intento de prolongar el fenómeno de la Linsanity. Sin embargo, no han estado tan raudos como estos tres ciudadanos en su intento por registrar la patente y hacerse así con los derechos del término. Una prueba evidente de cuando el fenómeno económico supera y con creces al fenómeno deportivo.