Cuatro años después, Nike se desprende de Umbro

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Sorpresa es la palabra que mejor define el movimiento que ha comunicado Nike hoy. Y es que la firma norteamericana, a través de un comunicado oficial, ha puesto en conocimiento de todo el mundo el proceso de desinversión en el que está inmersa con respecto a su firma Umbro.

Ese proceso de desinversión es una forma elegante de decir que Nike pone a la venta a la firma con sede en Cheadle, Gran Manchester, Inglaterra. Así, tan sólo cuatro años después de hacerse con ella (hay que recordar que Umbro fue adquirida por la gigante norteamericana a finales del año 2007 por un importe total de algo más de 400 millones de euros), los dirigentes americanos han tomado la decisión de desprenderse lo antes posible de la misma con la intención de centrarse en el crecimiento de otras marcas del grupo como Nike, Converse o Jordan.

Una adquisición ‘problemática’
Directivos de la compañía norteamericana siempre han considerado la adquisición de Umbro por parte de Nike como uno de los grandes errores de los norteamericanos a lo largo de toda su historia. A finales del siglo XX y sobre todo una vez iniciado el siglo XXI, Nike ve en el fútbol una de sus grandes esperanzas en cuanto a expansión. Un deporte de éxito fundamentalmente en Europa y en Sudamérica, pero que en los Estados Unidos aún no estaba muy consolidado a pesar de su mundial. Adidas, su gran rival, era una marca más que consolidada en este mercado y Nike poco a poco fue arrebatándole clubes y selecciones a las que vestir. Poco a poco el poder en el mercado futbolístico se fue igualando y Nike, sus dirigentes, vieron en la adquisición de Umbro, el empujón definitivo que necesitaba la marca para colocarse en las primeras posiciones con respecto a Adidas. Así, en octubre del año 2007, preparan una oferta de 407 millones de euros que los dirigientes ingleses de Umbro no dudan en aceptar. La adquisición, vendida como un éxito desde Nike, no tuvo tan buena acogida en algunos sectores dentro de la propia marca. Creían que era una inversión desproporcionada para una marca con escasa cuota dentro del mercado del fútbol en relación a Nike y Adidas. En aquellos momentos, Umbro tenía como principal valor en el mercado futbolístico a nivel internacional la sponsorización técnica de la selección inglesa de fútbol.

Sin embargo, apenas un mes y poco más tarde, se confirmó que esa adquisición estratégica no estaba abonada al éxito. En noviembre de 2007, se confirma que Inglaterra no se clasifica para la Eurocopa a disputar en el año siguiente, 2008. Ese desastre futbolístico para los fundadores del fútbol lo fue también para Nike, cuyos sectores más críticos con la adquisición no tardaron en salir a la palestra para manifestar algo que ellos venían advirtiendo desde la compra de la compañía inglesa: era una adquisición ‘problemática’ se mirara por donde se mirara. A partir de ahí, en Nike se dieron cuenta de que Umbro sólo podría competir con marcas de nivel medio, pero nunca llegaría a ser un problema para Adidas. Sobre todo porque Adidas, un par de años antes de la adquisición de Umbro por parte de Nike, adquirió Reebok por cerca de 3.000 millones de euros, es decir, tenía la contrapartida necesaria para hacer frente a Umbro.

Encuadrados en ese nivel medio, Umbro pronto dejó de ser rentable para el gigante norteamericano. La situación avocaba a un final no muy diferente al que definitivamente se ha confirmado: debían proponer la venta de Umbro. Sin embargo, Nike ha conseguido un último servicio de Umbro antes de desprenderse de ella. Hace un par de semanas se ha conocido que Nike ha ‘rescatado’ al Manchester City, actual campeón de la Premier League, para sí, club al que hasta entonces vestía Umbro. Quizás, conscientes y sabedores de que iban a vender a Umbro, desde la firma no han querido dejar un caramelo tan dulce libre en el mercado, con la posibilidad de que Adidas pudiera hacerse con él.

Pues esa es la historia. Y la cosa parece que trae prisa porque Nike ha afirmado
que su intención es lograr cerrar la venta de la misma antes de que
finalice el actual ejercicio fiscal, esto es, 31 de mayo de 2013.  Por
lo tanto, si alguno de vosotros estáis interesados y tenéis a mano al
menos 400 millones de euros, no dejéis de pasar esta oportunidad.