¿Crisis? ¿Qué crisis?

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El Diario AS ha publicado hoy que los jugadores de Vicente del Bosque se embolsarán en concepto de prima 100.000,00 euros más que en la pasada Eurocopa si ganan el título.
La España futbolera ya ha puesto rumbo a la Eurocopa en todos los sentidos. Y también en el económico. Así, según publica hoy el Diario As, los jugadores han aprovechado la concentración que han tenido estos días para preparar el partido amistoso de hoy contra Venezuela para negociar con la Federación Española de Fútbol las primas que obtendrán por su participación en la próxima Eurocopa de Polonia y Ucrania.

Y a tenor de los datos, la verdad es que no han salido muy mal parados. Según publica el diario, cada jugador de la selección española se embolsará nada más y nada menos que 100.000,00 euros más que en la anterior Eurocopa, en la que España acabó alzándose con el título, y siempre y cuando vuelvan a conquistar el título continental. Así, si hace cuatro años, en la Eurocopa de Austria en la que se consiguió el título cada jugador se embolsó la cifra de 210.000,00 euros, ahora cada componente de la selección nacional tendrá un premio que rondará los 300.000,00 euros. Eso sí, siempre y cuando revaliden el título y comprometiéndose, por otro lado, a renunciar a otras primas en el supuesto de que no superen los cuartos de final.

Esto hará que, en caso de que el combinado de Vicente del Bosque se haga nuevamente con el título, la Federación tenga que desembolsar la friolera de más de 8 millones de euros en concepto de primas, pues cada integrante del cuerpo técnico se embolsará además alrededor de 200.000, euros en caso de victoria final. Aún así, las cuentas para la Federación serían redondas, puesto que la UEFA premia al campeón con 28 millones de euros en premios, por lo que la Federación que preside Ángel María Villar tendría aún un superávit de 20 millones de euros a los que habría que sumar los que ingrese en concepto de publicidad, patrocinio y sponsors.

Entonces, ¿crisis? ¿qué crisis? Realmente cabría preguntarse esto. En un país con más de 5 millones de parados, donde la clase política se empeña en pedir sacrificios al ya de por sí sacrificado ciudadano, donde los impuestos suben y los salarios bajan a un ritmo inversamente proporcional a la subida de los primeros, en un país donde los EREs están a la orden del día y donde las empresas hacen mil y un juego malabares para sobrevivir, ¿300.000 euros por jugador?.

Es evidente que el mundo del fútbol de la alta competición es una galaxia completamente distante y alejada de la realidad social y económica de los países, con unos jugadores con sueldos desorbitados y donde las cantidades que se mueven son, cuanto menos, mareantes. La cuestión a plantearse es una cuestión que ya generó suficiente polémica en el anterior Mundial de Sudáfrica en el que España se alzó con el título. ¿Es ético? En el año 2010 los jugadores de La Roja, en un país sumido en una profunda crisis, se embolsaron 600.000,00 euros por cabeza por alzarse con el título mundial. El eco de estas cifras fue tal que alcanzó un agrio debate en la calle e incluso a nivel político, como Izquierda Unida, que reclamó que los jugadores cedieran buena parte de lo cobrado en solidaridad con los españoles por la crisis económica. Y no solo no hicieron eso, si no que la polémica se avinagró aún más cuando algún que otro jugador sondeó la posibilidad de tributar en Sudáfrica en lugar de en España con el único fin de pagar menos impuestos.

Ahora que salen las nuevas cifras, se plantea nuevamente el debate ¿Es ético? ¿qué retorno tiene esto para la economía de un país? En el año 2010, el banco holandés ABN Amro publicó el informe Soccernomics 2010, en el que ponía de manifiesto la enorme repercusión que a nivel económico supone para un país ganar un Mundial de Fútbol o una competición de esas características, ahora la Eurocopa. El informe de la entidad bancaria ponía sobre la mesa el hecho de que, desde el año 1970, el PIB del país vencedor de un Campeonato del Mundo de Fútbol registraba un incremento como consecuencia de la victoria de alrededor del 0,7%. La euforia de los millones de ciudadanos del país vencedor por ver a su selección proclamarse campeona del Mundo supondrá que la gente salga a la calle a celebrar la gesta de los suyos. Comidas con los amigos, cervezas y copas en los bares, compra de productos con la enseña del país vencedor y un repunte del consumo alentado por la llegada de nuevos turistas como consecuencia de la mejora de la imagen del país vencedor a nivel internacional.

El asunto en sí no es fácil de gestionar. ¿qué consuelo le supone al ciudadano que hace verdaderas obras de ingeniería económica para llegar a final de mes el que su país gane el trofeo? ¿es ético este desembolso? En definitiva, ¿crisis? ¿qué crisis?