Crece el escándalo: los despedidos de Río 2016 por robo dicen que cumplían órdenes

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Crece la polémica en torno al supuesto robo de documentos y archivos perpetrado por empleados de Río 2016 en el proceso de traspaso de información del LOCOG, el Comité Organizador de Londres 2012, al Comité Organizador de la cita brasileña.

Hace tan sólo unos días os contaba el caso del despido de 10 trabajadores del Comité Organizador de Brasil 2016 que participaban en el proceso de traspaso de información y documentación ‘sensible’ referente a diferentes temas del Comité Organizador de Londres 2012, el LOCOG, al Comité Organizador de la siguiente cita olímpica a celebrar en Brasil en el año 2016.

El escándalo fue destapado en el mes de Agosto nada más concluir los Juegos de Londres, aunque hasta ahora no se ha hecho público y arrojó como resultado el despido fulminante de 10 trabajadores de una comisión creada a tal efecto de 200 empleados encargados de gestionar, organizar y coordinar el traslado de información y material sensible que el Comité Organizador de Londres 2012 ponía en manos del Comité Organizador brasileño al objeto de dotarlo de una base sólida para la organización del evento tras la experiencia que había reunido con la puesta en marcha de Londres 2012. El motivo de ese despido fue la desaparición de archivos y documentación sensible al respecto, desaparición de la que fueron acusados formalmente dichos trabajadores.

Sin embargo, lejos de calmarse las aguas, tan sólo un par de días después del anuncio de dicho despido se han enturbiado aún más al salir a la luz pública declaraciones de algunos de esos 10 despedidos en las que defienden, afirman y están dispuestos a declarar ante el juez que su actuación se debió exclusivamente al ejercicio de las funciones encomendadas por la alta dirección de dicha comisión. Es decir, y hablando en plata, que se limitaban a cumplir con las órdenes que alguien, algún mando superior se entiende, les había dado.

Renata Santiago es una de estas trabajadores despedidas que defiende que fue “instruída para acceder al sistema del LOCOG y estudiar algunos documentos que el Comité Brasileño consideraba altamente interesantes”, afirmó. “Ninguno de esos datos a los que se accedió de esta manera eran o estaban catalogados de importantes o confidenciales, y su único objetivo era mejorar la organización de nuestros Juegos”, sentenció.

En definitiva, un incipiente escándalo que parece asomar y que más vale que sea cortado de raíz antes de que pueda tener peores consecuencias. Y todo esto a cuatro años vista aún del inicio de los Juegos.