Rory McIlroy: ¿se precipitó Nike apostando tan fuerte por él?

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Finales del año 2012. El mundo del golf estaba gobernado por un nombre propio: el del irlandés Rory McIlroy que, torneo tras torneo, contaba casi por título los campeonatos en los que participaba. Esta irrupción, tan sumamente importante, le llevo a que los expertos le consideraran como el gran dominador del golf mundial durante los próximos años.

Su juventud, sus aparentemente innatas condiciones para ese deporte y su desparpajo con los palos de golf eran elementos más que sólido para dar forma a afirmaciones del tipo anterior. En aquel tiempo, Nike se encontraba sin patrón dentro de este deporte. Con un Tiger Woods al que le ofreció la renovación en el verano de ese año pero muy a la baja, pensando que jamás volvería a ser el jugador que en este 2013 ha demostrado volver a ser, Nike se encontraba sin un patrón que capitaneara su barco en el golf. Y llegó a oídos de sus dirigentes las excelentes actuaciones del joven irlandés.

Analizados los pros y los contras, y con el convencimiento de que Woods jamás volvería a ser el que un día fue, Nike se lanzó de manera precipitada (así al menos lo opinan muchos) a por la figura de McIlroy para convertirlo en el digno heredero de un trono que durante tantos años llevó con orgullo de Nike el norteamericano Tiger Woods. Y no reparó en gastos para ello: puso encima de la mesa del representante del jugador irlandés nada menos que uno de los mayores contratos de la historia de Nike: 250 millones de dólares.

A partir de ese momento, todo han sido decepciones para Nike con su nuevo embajador. El nivel de juego demostrado por McIllroy desde entonces comienza a preocupar y mucho en el seno de Nike, que han visto como el jugador ha pasado de disputar el título en la mayoría de los torneos en los que participaba, lo que le llevó hasta el número uno de la clasificación mundial del golf, a luchar para que, a duras penas, pueda pasar los primeros cortes en la actualidad.

En su participación en el British, que se está jugando durante estos días, los síntomas que presenta el irlandés son los mismos que le han acompañado durante toda esta temporada, con una depresión y una desorientación en su juego que apenas recién comenzado ya haya sido descartado para este tercer ‘major’ de la temporada.

Muchos achacan la culpa de todo esto a una acuciante y preocupante falta de adaptación a los nuevos palos que le suministra Nike y que afectan y mucho a su juego. Pero para muchos otros, la mezcla  de responsabilidad, expectativas y presión han afectado, y mucho, al juego del irlandés que lo han transformado de figura a uno más del golf mundial. Según estos especialistas, esto, unido a la riada de millones de Nike ha endiosado al jugador que ha distraído su concentración en asuntos alejados de los terrenos de juego, como las firmas sucesivas de contratos comerciales al reclamo del dinero de las grandes marcas, o el despido de su agente para constituir una sociedad mucho más ‘familiar’ que se encargue de llevar sus asuntos.

En Nike muchos andan ya con la mosca detrás de la oreja pensando si el contrato con el irlandés no se convertirá en uno de los mayores errores del patrocinio deportivo dentro de la firma norteamericana. Sólo el tiempo dará y quitará razones pero, al igual que sucede en adidas con Derrick Rose, del que nadie sabe si cuando vuelva a las canchas lo hará como el gran jugador que apuntaba ser, en Nike tienen a su propio ‘Rose’ encarnado en la figura de McIllroy.