Brasil 2014: ¿estado de sitio?

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La seguridad es uno de los grandes problemas que se plantea a los organizadores de cualquier gran evento, deportivo en este caso. Y esta seguridad es uno de los grandes dolores de cabeza que quiere solventar cuanto antes tanto el Comité Organizador como el gobierno de Brasil de cara al próximo Mundial a celebrar en tan sólo unos meses.

Y para ello, no ha escatimado esfuerzos. Desde el año 2011, el gobierno brasileño dirigido por Dilma Rousseff ordenó la creación de una tropa de élite integrada por profesionales del ejército y de la policía brasileña cuyo objetivo es garantizar la seguridad del campeonato, de las selecciones participantes, de los organizadores y de la FIFA y, como no, de los más de 600.000 visitantes que se espera lleguen a Brasil procedentes del extranjero para la Copa del Mundo así como los 3 millones de brasileños que se espera sigan los encuentros.

Esta tropa de élite está siendo entrenada bajo la “doctrina de operaciones de choque”, con el objetivo de intervenir en aquellos casos que se concreten en violentas protestas durante el Mundial. Para la cita, la unidad adquirió incluso un minirobot espía para vigilar a los activistas del grupo anarquista “Black Bloc”, uno de los principales temores del gobierno brasileño. Esta tropa intensificó fuertemente sus entrenamientos tras la celebración de la Copa Confederaciones ante la oleada de protestas que por todo Brasil surgieron acerca del derroche que el gobierno brasileño estaba dispensando de cara a Brasil 2014 y la crítica situación que mantiene respecto a los servicios sociales, la educación o la sanidad entre otras cuestiones.

Brasil, con su presidenta a la cabeza, no quiere más actos de “indisciplina” en este sentido y ha preparado este ejército que tendrá como misión sofocar estas actuaciones.

En contraposición a lo que pasó en los Juegos Olímpicos de Londres, donde el Comité Organizador decidió externacionalizar el servicio a través de la compañía de seguridad G4S, que como hemos contado en más de una ocasión en Marketing Deportivo MD dio finalmente la espantada, debiendo hacerse el ejército británico cargo de la seguridad de los Juegos, ahora Brasil ha tomado la decisión de llevar a cabo esta misión con esta fuerza profesional propia procedente de sus medios de seguridad. Sin embargo, el asunto no le saldrá barato. La creación, formación y mantenimiento de estos 10.000 hombres le van a suponer a las arcas brasileñas la nada despreciable cantidad de 2 mil millones de dólares, de los cuales, aproximadamente 500 millones están destinados a la adquisición de equipos y medidas de seguridad mientras que 1.500 tienen como destino la formación de este cuerpo.

Manifestaciones y amenazas territoristas, entre ellas las de grupo radicales que han amenazado con convertir el mundial brasileño en el “Mundial del Terror”, son las principales preocupaciones que el ejecutivo brasileño quiere cortar de raíz, tratando de evitar que se traslade al exterior una imagen como la que se proyectó durante la Copa Confederaciones y que llegó a plantear, incluso en la propia FIFA, la oportunidad de celebrar el evento.