Boca Juniors se mete en la campaña electoral de Obama

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Sería todo un detalle que Boca Juniors, los dirigentes o el departamento de Marketing, tuvieran un gesto de atención con David Mazza, el joven empresario norteamericano que ha logrado hacer publicidad a Boca hasta extremos que el club argentino jamás hubiera pensado alcanzar: ha metido de lleno a Boca en la carrera presidencial de los Estados Unidos.
En plena carrera electoral para las próximas elecciones presidenciales que se celebrarán en los Estados Unidos a finales de este año 2012, los aspirantes al trono presidencial norteamericano no cesan en llevar a cabo actos pre-electorales como base para la que será su futura campaña a las presidenciales.

Así, hace unos días, el joven David Mazza, oriundo de Filadelfia, recibía la noticia de que su pequeño local de comida rápida basada en sandwiches y bocadillos, de nombre Taylor Gourmet, había sido seleccionado para ser la sede de un pequeño encuentro informal que el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, tendría con los dueños y propietarios de pequeñas empresas de la zona. Desde ese momento, todos sus esfuerzos se centraron en organizar todo para que la visita fuera todo un éxito: como podéis imaginar, su afán era tratar de que todo en su establecimiento estuviera en perfecto estado de revista. No en vano, el que venía a visitarlo no era un cualquiera sino que era, nada más y nada menos, todo un presidente de los Estados Unidos, quizás uno de los más mediáticos de los últimos tiempos, por lo que una mala prensa de su restaurante podría dar al traste todas las esperanzas que tenía depositadas en su pequeño negocio al igual que una buena imagen supondría una publicidad que dificilmente podría pagar de otra manera.

Así pues, David se afanó en preocuparse en que todo estuviera inmaculado. Nada podía salir mal. Para acabar de conjurar a los dioses de la buena suerte, el joven David no dudó ni un momento en elegir la indumentaria que llevaría puesta el día de marras: con independencia y libertad a la hora de elegir calzado y pantalones, lo que tenía muy claro David era que ese día debía llevar su camiseta talisman; su amuleto; su guía; su estrella de la buena suerte. ¿Y qué camiseta era esta? Pues nada más y nada menos que una camiseta del club del que era hincha aférrimo: una camiseta de Boca Juniors. Sí, ya lo sé. Os preguntaréis como un nortemaricano, natural de allí, donde el fútbol apenas está naciendo ahora, podía ser un fanático de uno de los mayores clubes de Argentina y de toda Sudamérica como Boca, ¿Verdad?

La historia comienza por el año 2001. David se enamora perdidamente de su actual novia, una argentina afincada en Washington desde hacía algunos años. Ese mismo año, ella le convence para que visite su tierra, Argentina, cosa que no duda ni un momento y al regreso David vuelve enamorado de Argentina: de sus costumbres, de sus gentes, de su comida…. Tanto es así que vuelve a lo largo de los años otras seis veces más a visitar Argentina acompañado de su amada. Pero además de todo eso, David se vuelve con otro amor no esperado: le impacta Boca Juniors. Y le impacta tanto que, en uno de sus últimos viajes, allá por el 2010, no duda en hacerse con su tesoro más preciado: la camiseta xeneize, a la que convierte en su particular talisman, su peculiar amuleto de buena suerte.

Y esta camiseta la lució durante toda la visita de Obama, el cual no dudó tampoco en pedir un bocadillo de pavo, jamón crudo, pimiento asado y queso provolone. Desde ese mismo día, la camiseta de Boca se hace casi tan famosa en los Estados Unidos y en la carrera electoral norteamericana como el propio Obama: la imagen de David sirviendo el bocadillo a Obama con la camiseta de Boca puesta es la portada en todos los periódicos y televisiones norteamericanos. Boca entra de lleno en las presidenciales de los Estados Unidos. Y todo gracias a un joven americano llamado David  Mazza, propietario del restaurante Taylor Gourmet y un enamorado de Boca Juniors. Jamás Boca tuvo tamaña publicidad por tan poco precio. Una campaña impagable.

¿Impagable? Bueno, quizás Boca sí que podría hacer algo para compensar al joven David. El joven de 34 años aún no conoce la famosa Bombonera, el estadio xeneize aunque no pierde la esperanza de que en su próximo viaje a Argentina pueda llegar a visitarlo. Quizás sería el momento justo para que Boca le agradeciera su inestimable campaña teniendo el detalle de llevarlo a Argentina expresamente para visitarlo. La ocasión lo requiere, al igual que hizo David con su camiseta de Boca ante la visita de Obama.