Ben Johnson acusa a adidas de su positivo en 1988

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Benjamin Sinclair Johnson, más conocido dentro del mundo del deporte como Ben Johnson, fue un reconocido atleta canadiense que protagonizó a finales de los ochenta del siglo pasado una encarnizada disputa con el velocista norteamericano Carl Lewis por ostentar la corona de atleta más rápido del mundo. 

De origen jamaicano, prontó pasó a destacar como miembro del equipo de atletismo de Canadá, ganando dos bronces en los Juegos Olímpicos de Los Angeles del año 1984 en la prueba de los 100 metros lisos y en los relevos de 4×100. Sin embargo, la cima la alcanzaría unos años después, cuando batió en dos ocasiones el record del mundo de la prueba reina de velocidad del atletismo, los 100 metros lisos, en el año 1987 en el Mundial de Roma, que hizo que llegara a los Juegos Olímpicos de Seul de un año después, en 1988, con la vitola de máximo favorito para alzarse con el oro olímpico, cosa que así hizo.

Sin embargo, aquel titulo fue su verdadera perdición. En el posterior control antidoping, Johnson dio positivo por consumo de sustancias prohibidas lo que provocó la retirada inmediata del oro alcanzado y desposeerlo de los dos títulos mundiales logrados tan sólo un año antes. A partir de aquí, la figura de atleta canadiense calló primero en el descrédito para sumirse, posteriormente, en el olvido y pasar a la historia como uno de los primeros casos verdaderamente mediáticos y de resonancia mundial en la lucha contra el dopaje.

Desde entonces, poco o nada se había vuelto a saber en círculos deportivos del ex atleta canadiense. Alguna comparecencia pública en algún evento y poco más. Hasta ahora. Que ha vuelto a las portadas de los medios y de qué manera. Acusando a la multinacional alemana adidas de ser una de las grandes responsables, de manera indirecta (o no), de su positivo en el 88.

El canadiense ha concedido hace tan sólo unos días una entrevista al prestigioso diario francés Le Monde en la que se ha despachado a gusto contra la marca de las tres tiras, acusándola de ser una de las grandes motivadoras de que su positivo saliera a la luz, o mejor dicho, de que Johnson fuera objeto de un control antidoping, vertiendo unas acusaciones realmente amenazadoras para la imagen de la marca que, por ahora, calla.

Así, en declaraciones al reputado diario, Johnson advierte que el hecho de que estuviera obligado a pasar control antidoping obedeció más a un cambio en el proveedor de zapatillas que a la propia normativa. adidas había estado al lado de Johnson durante toda su carrera, hasta el año 1987. En ese año, tras conseguir los records mundiales, representantes del atleta se reúnen con la marca para renegociar el contrato, algo a lo que los alemanes se niegan en rotundo. Posteriormente llegan a las oficinas de sus representantes una nueva oferta de Diadora, una marca italiana que estaba dispuesta a darle más de 2,5 millones de dólares en cuatro años, oferta que trasladan nuevamente a adidas para hacerles ver lo que estaban dispuestos a pagar las marcas por tener asociada su imagen a la de Johnson.

Pero, nuevamente, recibió como respuesta la negativa de la marca alemana a acceder a sus pretensiones, hecho que provocó la marcha de Johnson a Diadora. A partir de aquí, Johnson se da cuenta, casi por casualidad, de cómo sus controles antidopaje se incrementan respecto a cuando estaba al lado de la marca alemana. En el año siguiente se percata que otros atletas de la marca adidas casualmente jamás eran llamados a control antidoping contrariamente a lo que ocurría en deportistas de otras marcas.

Johnson establece en este momento una conexión causa-efecto entre la pertenencia a adidas, los controles antidopajes y la relación de la marca con el Comité Olímpico Internacional. Según desvela en la entrevista, Johnson afirma que esos atletas jamás fueron sometidos a controles porque se trataba de evitar que un posible caso de dopaje lograra salpicar a la imagen de la marca alemana. El resto, el evitar que ello ocurriera, lo conseguía en principio las excepcionales relaciones que mantenían los máximos responsables de adidas con el COI, Comité al que patrocina desde hace años.

Las afirmaciones de Johnson, explosivas ya de por sí, no han encontrado sin embargo respuesta tajante en adidas. Es más, la actitud de la firma alemana, negándose a atender a los requerimientos del propio Le Monde para que al menos se defendiera, no han hecho otra cosa que alimentar los rumores que hablan del hecho de que Johnson lleva más que razón en sus afirmaciones, algo que, o adidas pone coto rápidamente, o acabará por afectarle de manera muy negativa a la marca.