Beckham arriesga su imagen con el patrocinio de un whisky

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Durante su carrera profesional, y ahora una vez ya alejado de los terrenos de juego, muchos lo consideraron como el Rey Midas del patrocinio deportivo, del mundo de los negocios en el deporte, de los acuerdos comerciales. Hablamos de David Beckham, el embajador ideal para cualquier compañía, fuera del sector que fuera. Un deportista capaz de asegurar el éxito a la compañía que confiara su marca a la imagen del británico.

Gran parte de este éxito radicó siempre en la intachable conducta del jugador inglés tanto dentro como fuera de los terrenos de juego, una imagen impoluta en lo personal y en lo profesional que le permitió ser considerado como una importante referencia para las marcas que hacían cola en la puerta de sus representantes para tratar de vincular los valores de dichas compañías a los del británico, unos valores pagados, por otro lado, de una manera muy generosa por parte de las firmas que finalmente lograban alcanzar un acuerdo con el ex del Real Madrid y Manchester United.

El temor de los especialista a que su retirada de los terrenos de juego hiciera perder fuerza al valor de la marca Beckham ha quedado rápidamente disuelto pues, no sólo no ha disminuído su capacidad comercial sino que, además, se ha incrementado con una dedicación plena y absoluta a su faceta como hombre de negocios que le ha permitido mantener importantes acuerdos con firmas de la talla de adidas o Samsung o incrementar su portfolio con otras como Jaguar.

Sin embargo, el último acuerdo alcanzado por el jugador británico puede haber sido uno de los pasos en falso dados por el inglés en toda su carrera no ya deportiva sino centrada en su faceta comercial. Hablamos del acuerdo alcanzado con Diageo, su más reciente sponsor, una marca de bebidas alcohólicas, un sector en el que Beckham, durante su etapa como jugador, se ha preocupado y mucho de no traspasar ciertas líneas rojas asociando su imagen más allá de algunas marcas de cervezas, y en el que ahora, una vez alejado de los campos, parece haber sucumbido a la llamada del dinero.

El acuerdo con Diageo va a convertir al británico, por obra y arte de un buen puñado de euros, en el principal embajador de la nueva marca de la compañía, Haig Club Single Grain Scotch Whisky, un whisky escocés que Diageo lanzará a nivel mundial en las próximas fechas, y una a jugada en la que muchos especialistas han querido ver un gran error del británico en lo que a cuidado de su propia imagen se refiere, vinculándola a una marca de bebidas alcohólicas…menos inocente que las simples cervezas.

Sólo el tiempo dirá si el paso dado ahora por Beckham es un acierto o si, como dicen los especialistas, será uno de sus mayores errores en este campo.