Bankia no aguanta más y pone a la venta el Valencia CF

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Se acabó. La paciencia de la entidad financiera Bankia con la actual dirección del Valencia CF a la hora de encontrar, por parte de éstos últimos, inversores que pudieran hacer frente a la actual situación de deuda del conjunto valencianista, ha tocado techo y ha provocado que el órgano rector de la entidad haya tomado una decisión más que drástica: poner a la venta el conjunto ché.

Cualquiera que tenga 300 millones de euros está en disposición de hacerse con uno de los clubes de fútbol con más solera de España: el Valencia CF, sumido en una profunda crisis económica y en manos de una entidad financiera como Bankia, que en la última Junta de Accionistas del club, y ante la sorpresa de todos los valencianistas, comunicaba a Amadeo Salvo qeu no admitía ningún plan sostenible de refinanciación de la deuda que le vincula a la entidad financiera y que ponía, por consiguiente, el club a la venta.

El club de Mestalla debe a Bankia 200 millones de euros mientras que la deuda de la Fundación del Valencia con la entidad financiera asciende a otros 85 millones. Y a pesar de que el club cuenta con el aval de la Generalita Valenciana, Bankia ha decidido poner fin a esta situación y no alargar más la misma en pos de cobrar dicha deuda de la única manera posible: recibiendo el dinero de un inversos privado.

Tras el anuncio, la incertidumbre llegó a los aficionados del conjunto ché, que han visto como, casi con toda probabilidad, y ante las dimensiones de la cifra en la que se ha puesto su venta, casi 300 millones de euros, el club quedará en manos de algún inversor privado desconocido interesado en la entidad y, lo que es peor, se encuentran con la dificultad de conocer cuando el club volverá a estar en manos de gente “de la tierra”.

Desde Bankia tratan de argumentar su decisión afirmando que la única solución viable para evitar la desaparición del club es la llegada de dinero fresco procedente de grupos inversores que pongan fin a tan delicadísima situación financiera que arrastra el conjunto ché y que permita reflotar la institución, afirmación que ha hecho que todos los ojos se pongan en el dinero que bien pudiera proceder del petróleo de Oriente Medio, de multimillonarios rusos, de caprichosos ricos asiáticos o bien de inversores norteamericanos.

La situación en el Valencia CF comenzó a complicarse tremendamente el pasado mes de marzo cuando un Juzgado de lo Contencioso-Administrativo, concretamente el número 3 de Valencia, hizo pública su sentencia por la que, de manera indirecta, se obligaba a la entidad financiera Bankia a hacerse cargo de los designios del Valencia CF al convertirse en el máximo accionista del club, después de que dicho Juzgado anulara el aval que concedió el gobierno autonómico valenciano, la Generalitat Valenciana, a través del Instituto Valenciano de Finanzas, a la Fundación Valencia CF y cuyo destino, el de dicho aval, no era otro que la compra de acciones del club valenciano, hecho éste considerado irregular por el mencionado Juzgado, por lo que, de manera irremediable, la entidad financiera Bankia se convertía en el máximo accionista desde ese momento del club ché.