Ballmer prohíbe productos Apple en Los Clippers

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  • El ex de Microsoft veta en la franquicia cualquier producto de la marca Apple
  • El cumplimmiento de la “especial” norma se extiende a todo el personal, incluído los jugadores y cuerpo técnico

Los más de dos mil millones de dólares que desembolsó el ex de Microsoft, Steve Ballmer, para hacerse con Los Angeles Clippers, poniendo así punto y final al escándalo protagonizado por las declaraciones racistas de su hasta entonces dueño, Donald Sterling, le habilitan muy probablemente para ejercer, desde ese mismo momento, como presidente de la entidad en todo su amplio sentido. Sí, también para adoptar decisiones tan, cuanto menos, curiosas como las presentes.

Apple, vetada la entrada en Los Clippers

Como buen ex de Microsoft, una de las primeras decisiones del magnate norteamericano ha sido vetar en su totalidad la utilización de productos Apple por parte de jugadores de la franquicia, algo que ha reconocido el propio Ballmer en más de una entrevista. Tanto es así que ha informado que la mayoría de empleados de alto nivel utilizan productos de Microsoft, pero que aún existe una pequeña representación que viene utilizando productos Apple. Es precisamente a esta representación a la que se dirige con la “recomendación” de sustituirlos por productos Microsoft.

Y es que, aunque Ballmer ya no pertenezca a Microsoft, el norteamericano es uno de los grandes inversores de la compañía. Así, cuenta con alrededor del 4% de las acciones de la empresa, un porcentaje valorado en millones de dólares.

Un problema con los jugadores

Sin embargo, donde va a encontrar verdaderos problemas a la hora de implantar esta medida es con los jugadores, la mayoría de los cuales utilizan abiertamente productos Apple. La noticia ha llamado poderosamente la atención y ha sido objeto de tertulia y análisis tanto en programas de televisión como en prensa escrita y, como no, también a través de las redes sociales.

Ballmer llegó hace tan sólo unos meses tras desembolsar más de 2.000 millones de dólares por hacerse con una franquicia que, según Forbes, no debía haber sobrepasado en valoración los 575 millones de dólares.