Alarma en Manchester: Chevrolet se va de Europa

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Cuando uno firma uno de los mayores contratos de patrocinio deportivo con una de las firmas automovilísticas más importantes del mundo, contrato que tan sólo ha sido desbancado posteriormente por el gigantesco acuerdo firmado por el PSG francés con Qatar, muchas de las preocupaciones económicas acerca del futuro de la entidad deberían, en principio, estar más que resueltas.

Sin embargo, el peligro de estos megacontratos es el condicionamiento de la viabilidad económica y proyectos futuros del club o entidad en cuestión al devenir de la compañía, donde cualquier atisbo de variabilidad en el horizonte cortoplazista de la misma puede condicionar, y mucho, el destino más inmediato del club.

Por todo ello, no es de extrañar que dentro del conjunto británico del Manchester United hayan saltado todas las alarmas después del anuncio realizado por el grupo General Motors, propietario de la marca Chevrolet.

Para comprender la situación de incertidumbre que se vive en la actualidad en el conjunto de Old Trafford con uno de sus principales sponsors, debemos retrotraernos en el espacio-tiempo hasta hace ahora algo más de un año. En agosto de 2012, una de las entidades deportivas más solventes y prestigiosas del mundo, el Manchester United, alcanza un increíble acuerdo con otro de los grupos más importantes del mundo, General Motors, en virtud del cual, una de sus marcas, la conocidísima Chevrolet, será la nueva inquilina de la camiseta de los Red Evils a partir ya de la campaña 2014/2015.

Para ello, para poder ostentar con tal honor, hasta ahora en poder de la firma Aon, General Motors se compromete a aportar durante los próximos siete años la friolera de 440 millones de euros, en lo que es la mayor cuantía jamás pagada antes en el mundo del fútbol por patrocinar la camiseta de cualquier club.

Desde ese instante en que se anunció, a bombo y platillo, y a nivel mundial, con los honores y detalles que un acuerdo de tales características requiere, el mencionado acuerdo entre las partes, la entidad de Manchester se convirtió en una de las más envidiadas por clubes de medio mundo. De un plumazo, y con un solo acuerdo, el club de Old Trafford disipaba las posibles dudas, que jamás existieron, que pudieran presentarse en un corto/medio plazo acerca del futuro del mismo, más si tenemos en cuenta que por aquella época ya se conocía, dentro del club, de las intenciones de su guía y su faro, sir Alex Ferguson, de abandonar la primera línea de batalla para pasar a un comedido segundo plano, lo que muchos expertos auguraban, cuando ello ocurriera (hecho que se ha producido al finalizar la campaña 2012/2013), como un difícil periodo de adaptación para la entidad, no sólo a nivel deportivo, sino también a nivel institucional y económico.

El potencial negociador de Ferguson era tal que con él a las riendas del club, el conjunto británico pasa de contar con unos ingresos de apenas 30 millones de euros en el año 1992 a los casi 400 millones de ingresos que, según la prestigiosa revista Forbes, en el momento de su marcha era capaz de conseguir el club cada temporada. Y siempre con Ferguson a la cabeza. Para dar una muestra de todo esto, cuando el pasado 8 de mayo de 2013 el entrenador que ha sido capaz de convertir al conjunto británico en una referencia a nivel mundial, uno de los técnicos más laureados del mundo, anuncia su retirada, de manera inmediata las acciones del club, que cotizan en la bolsa de Nueva York, caen un 3% al cierre de la sesión si bien durante toda esa jornada llegaron a caer hasta un 5%. Una buena muestra de lo que suponía Ferguson dentro del club.

Sin embargo, el magistral movimiento de fichas dentro de este enorme tablero que es el mundo del fútbol y, por indivisible relación, el de los negocios que lo rodean, y que permitieron alcanzar ese descomunal acuerdo entre General Motors y el Manchester United, recordemos, siete años por 440 millones de euros, parecían ser el colchón ideal para contrarrestar la marcha de Ferguson, tan sólo unos meses después del citado acuerdo y, sobre todo, para hacer frente a las posibles consecuencias no sólo ya depotivas sino en concepto de pérdida de valor de imagen que iría en menoscabo de los acuerdos por patrocinio que la salida del inglés podía provocar dentro del club.

No obstante, como decíamos al principio, cuando un acuerdo de patrocinio adquiere la importancia y cuenta con el peso que el de General Motors con Chevrolet tenía dentro del Manchester, cualquier principio de incertidumbre que pudiera surgir en la compañía afectaría, de manera proporcional, a esa en teoría tranquilidad que la firma del mismo había logrado instaurar sobre todo a nivel económico dentro del club para los próximos años.

Y ese principio de incertidumbre, para desgracia de los rectores del Manchester, ha llegado. El grupo General Motors ha anunciado hace tan sólo unos días, en una comparecencia pública, que dejará de comercializar la marca Chevrolet en Europa a partir del 01 de enero del año 2016, es decir, trasladado al terreno de su acuerdo con el Manchester, apenas un par de años después de la entrada en vigor de la alianza firmada.

Los motivos alegados por los propietarios norteamericanos del grupo es el mal comportamiento de las ventas automovilísticas en suelo europeo, que ha ido en detrimento de las cuentas de su filial Chevrolet hasta convertirla en la cuarta marca dentro del mercado, una posición de difícil mantenimiento en el tiempo para la casa matriz. Con este movimiento, General Motors también pretende dar un poco de oxígeno a otra marca en grave peligro pero con mayor implantación en suelo europeo como es Opel, a la que dedicará más esfuerzos y a una importante apuesta como es la introducción, paulatina pero cada vez mayor, de otra de sus filiales, Cadillac, en el mercado del Viejo Continente.

Ante la enorme incertidumbre creada, desde el propio grupo se ha salido rápidamente en respuesta ante las más que razonables dudas que este cambio de estrategia ha suscitado en el Manchester United y todo su entorno. Al respecto, desde General Motors se ha manifestado y defendido que este cambio de estrategia para su marca en Europa no tiene por qué afectar al contrato alcanzado en su momento con el Manchester United, puesto que la compañía seguirá apostando firmemente por su mercado asiático, un mercado donde el Manchester cuenta con una base de fans de más de 600 millones de seguidores.

Sin embargo, por más que se ha tratado de tranquilizar tanto a dirigentes como a aficionados y medios de comunicación del entorno del Manchester con esta decidida defensa del acuerdo firmado en su día con la entidad de Old Trafford, son muchas las preguntas y dudas que asaltan a la cabeza de los especialistas del sector acerca de si con este cambio de estrategia, y por mucho que el club cuente con esa ingente base de fans en Asia, el grupo General Motors tendrá capacidad, sobre todo económica, de poder hacer frente a tan lucrativo contrato, más con el nuevo horizonte que se avecina con la reestructuración acordada. Muchos creen que ya sería bueno para el club una renegociación de los términos económicos del mismo antes de perder toda la validez del acuerdo pues no son menos los que se preguntan cuánto tiempo podrá mantener, con este cambio de estrategia, el grupo este como decimos lucrativo acuerdo en vigor. El tiempo dirá.