Las camisetas no serán suficientes para rentabilizar el fichaje de Gareth Bale

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Tras el enorme tsunami mediático que provocó la llegada del galés Gareth Bale al Real Madrid, ahora, desde la distancia de la no menos mediática presentación del ex jugador del Tottenham por el conjunto blanco, se hace necesario un análisis sobre cómo pretende el Real Madrid recuperar la descomunal inversión realizada por el club presidido por Florentino Pérez para amortizar, a la mayor brevedad posible, la misma.

Hace tan sólo unas semanas nos hacíamos eco de un dato facilitado por la propia marca adidas: la firma alemana estimaba que, durante el primer año con el conjunto blanco, el jugador vendería alrededor de 40.000 camisetas de su nuevo equipo con el once a la espalda. ¿Suficientes?

El anuncio, que muchos medios de comunicación españoles dieron como una muestra de la enorme inversión que es Gareth Bale y lo rentable que acabará siendo tiene, sin embargo, preocupados a la planta noble del Real Madrid, consciente de que esa cifra, lejos de tranquilizar, lo que provoca no es más que una cierta inquietud que motivará la búsqueda de nuevos medios para hacer rentable el fichaje del galés.

Y es que esa cifra queda muy lejos de las obtenidas por otras grandes estrellas del club blanco que, sólo en su primera temporada, y únicamente con la venta de camisetas, lograron una importantísima tasa de retorno para el Real Madrid que justificó el desembolso realizado por ellos, amén de su rendimiento deportivo. Así, por ejemplo, el británico David Beckham fue capaz, en tan sólo seis meses, de vender nada menos que un millón de ejemplares de la elástica blanca con su nombre a la espalda. Un caso parecido lo encontramos unos años más tarde, con la llegada del portugués Cristiano Ronaldo al club de Chamartín, que sólo en su primera temporada ya logró alcanzar esas cifras de venta. En definitiva, dos ejemplos que explican como, en ambos casos, una única variable, como fue la venta de camisetas, propició la amortización, económicamente hablando, de la gigantesca inversión realizada con su contratación.

Viendo esas cifras, mareantes, se da uno cuenta de la pequeñez real de los datos aportados por la firma alemana para el caso de Gareth Bale. 40.000 unidades vendidas estimadas de su camiseta con el Real Madrid en su primera temporada, a razón de 95,00 euros cada uno según el precio que fija la tienda oficial del conjunto madridista, arrojan un saldo por este concepto a final de la presente temporada que apenas llega a los 3.800.000 euros, una cifra que ya quisieran para sí muchos clubes pero que, en el Real Madrid en general y en este caso en particular, apenas representa un 4% del enorme desembolso que ha tenido que realizar el club para conseguir la llegada del jugador.

Esto en el club lo saben y por eso han puesto en marcha toda su maquinaria para tratar de obtener otras vías lo más rentable posible que ayuden a la financiación del galés. Y estas otras vías tienen tres aristas fundamentales: Asia, derechos de televisión e imagen del jugador.

El Real Madrid es consciente de que el futuro económico del fútbol está en Asia y en los países árabes. Y va a orientar todos sus esfuerzos para rentabilizar al máximo la figura del galés en ese terreno, ahora que ha abandonado el barco blanco uno de los jugadores que más tirón tenía en suelo asiático, el brasileño Kaká. Con esta operación, el club pretende una doble acción: por un lado, contribuir al desarrollo de la imagen del jugador en aquellas latitudes para que, entre otras cosas, se incrementen las ventas de camisetas del jugador en la zona. Además, el interés por ver al galés en el club blanco propiciaría un incremento en el precio a pagar para llevar al Real Madrid a tierras asiáticas en su giras de pretemporada veraniegas.

El segundo punto en el que va a trabajar seriamente el Real Madrid es el de los derechos de televisión. Con un futuro inquietante para el status quo del que actualmente gozan tanto Real Madrid como FC Barcelona en lo que a reparto de derechos televisivos a nivel nacional se refiere, futuro que amenaza con un reparto mucho más equitativo entre los clubes que integran la Primera División española a partir del año 2016, los esfuerzos del cuadro blanco se deben centralizar en tratar de obtener la máxima rentabilidad posible en la negociación de tales derechos para el extranjero, para lo cual deberá explotar y vender la integración del galés en el universo de estrellas que es el Real Madrid, agruparlo todo bajo un bonito envoltorio y venderlo al mejor postor. En la Casa Blanca son conscientes de que de lo acertado o no de su estrategia comercial en este sentido dependerá, en gran parte, la rentabilidad del fichaje del galés por el club blanco y las posibilidades de amortización del mismo a través de esta vía.

Por último, queda el asunto de los derechos de imagen del jugador. En el Real Madrid van a trabajar muy duramente para que la imagen del ex del Tottenham suba exponencialmente desde el punto de vista mediático, conscientes de que tienen en sus manos un diamante en bruto que necesita ser tallado para lograr atraer al mayor número de sponsors posible al lado del jugador. Este interés del club madridista se basa en las condiciones impuestas en el contrato, donde el Real Madrid se quedará entre un 40% y un 50% de los ingresos que el jugador obtenga por la explotación de su imagen. De ahí que el conjunto presidido por Florentino Pérez vea con satisfacción la intención de adidas, sponsor personal del galés (y recordemos, uno de los principales patrocinadores del Real Madrid, club del que es actualmente sponsor técnico), de doblarle los emolumentos que percibe Bale de la firma alemana, puesto que una parte irán directamente a las arcas del club madridista. Un caso parecido sucede con la explotación de su marca personal, el conocido “Once de corazones”, que el galés ya ha registrado como marca propia y en cuya expansión participará, decididamente, el cuadro blanco ante las cifras barajadas por la explotación de la misma: alrededor de 4,5 millones de euros al año.

En definitiva, el Real Madrid es consciente que, lejos de lo que se ha pretendido vender en los medios de comunicación, esas 40.000 camisetas que se estima se venderán del jugador con el cuadro blanco es un revés relativo que propiciará que deba buscar vías de amortización de la inversión realizada alternativas a las mismas.