adidas ya confiere a Lillard galones de “Superstar”

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Damian Lillard en el último spot de adidas para la Superstar
  • El base de los Blazers comienza a adquirir importancia en el universo adidas

Recuperar el terreno perdido. Y si es posible, cuanto antes mejor. Ese parece ser el mensaje que adidas lanza en su última campaña promocional de una de sus zapatillas dentro de un mercado tan sumamente
competitivo como el del baloncesto, un deporte donde la marca alemana ha vivido un duro golpe con la mala suerte que su gran apuesta dentro del mismo, Derrick Rose, ha tenido con las lesiones, lo
que han llevado a la marca a tratar de buscar alternativas lo suficientemente solventes y fiables a una inversión que ya comienzan a catalogar en la firma como desastrosa.

Una tasa de retorno insostenible

Uno de los principales medidores hoy en día de la rentabilidad de una inversión en un mundo tan intangible como puede ser el del marketing deportivo no es otra que el archiconocido ROI, o lo que es
lo mismo, la tasa de retorno que obtienen las marcas a sus inversiones en un sector tan sumamente volatil y difícil de cuantíficar como es el terreno del marketing en el deporte. Sin embargo, en
muchas ocasiones, no hace falta llevar a cabo demasiados análisis para comprobar que una determinada inversión, en forma de acuerdo de patrocinio por ejemplo, es más o menos rentable. A tenor de
los acontecimientos es posible deducir que la misma goza de un enorme éxito en forma de rentabilidad o que, bien por el contrario, es un importante fracaso en cuanto a rédito obtenido en relación
a la inversión realizada se refiere.

Este último caso es el que puede definir con claridad la situación vivida por la marca alemana adidas con la que fue una de las grandes apuestas dentro del mundo de la canasta de hace tan sólo unos
años: el base de los Chicago Bulls, Derrick Rose, elegido MVP de la NBA en el año 2011, y uno de las estrellas con un futuro más prometedor en aquel momento dentro de toda la NBA. adidas vio en él
el contrapeso idóneo para hacer frente a las grandes estrellas con las que Nike dominaba el baloncesto USA, y se adelantó a los norteamericanos aunque a un precio que incluso muchas voces críticas
dentro de la compañía consideraron desmesurado. La mala suerte, presentada en forma de lesión, hizo que poco después la apuesta de los alemanes, por más intentos que hayan llevado a cabo por reflotar
la situación, se haya convertido en una de las inversiones con peor ROI dentro de la marca en los últimos años.

A la búsqueda de sustituto

Varias reapariciones y varias recaídas fueron suficientes para que en la marca se decidieran a poner fin a una situación poco menos que insostenible a través de la búsqueda de un sustituto que pudiera
ejercer el rol de principal embajador dentro de la marca. Y ya avisamos cuando renovó que parece haberlo encontrado. Su nombre, Damian Lillard. El base de Portland se convirtió por mérito propio
en una de las grandes estrellas del último All Star, lo que fue más que suficiente, junto con la enorme temporada que hizo en su equipo, para que adidas decidiera apostar definitivamente por él, sobre todo ante el temor de que abandonara la firma para acabar incorporándose a Nike.

Y una buena prueba de que adidas apuesta decididamente por él es el último spot de los alemanes para promocionar la nueva versión de sus zapatillas “Superstar”, unas zapatillas cuyo primer modelo
fue lanzado allá por el año 1969 y del que ahora adidas saca una nueva versión para lo cual requiere a las principales estrellas de la firma como David Beckham, el rapero Pharrel o, como no, Damian Lillard,
en lo que viene a ser una muestra más de la decidida apuesta de adidas por Lillard como sustituto de Rose.