adidas y LeBron: la historia que pudo cambiar el status quo actual en la NBA

0

Hay detalles, a lo largo de una vida, que deciden el devenir de los acontecimientos futuros, para bien o para mal. En el mundo empresarial, también. Y una decisión, que en el momento se consideraba la adecuada, puede acabar convirtiéndose en uno de los grandes errores que hubieran cambiado el escenario que hoy día vivimos dentro del marketing deportivo en la NBA.

Muy probablemente, más de una vez, los dirigentes de la marca alemana de ropa deportiva se hayan lamentado de lo que hoy en día se considera como uno de los grandes errores de la firma a lo largo de toda su historia por más que en aquel momento se considera su postura como, al menos, la más racional. Sin embargo, muy pocas veces, una decisión como aquella haya tenido jamás tanta influencia en el destino de dos marcas rivales como adidas y Nike dentro de la NBA y su actual rol desempeñado en la misma.

Año 2003. LeBron Raymone James es un joven y prometedor jugador de baloncesto norteamericano que despunta en este deporte en el instituto hasta el punto que ya en aquel momento, en sus años estudiantiles, con algo más de dos metros de altura y unas cualidades para este deporte excepcionales, era considerado como una de las grandes promesas llamadas a triunfar en el baloncesto profesional, en la NBA. Durante su etapa en el instituto, en Ohio, fue proclamado por tres veces “Mr. Basketball”  y por su cuenta y riesgo decide dar el salto directamente a la NBA sin pasar por los años de experiencia que le hubieran dado el baloncesto universitario. Así, en ese año, 2003, LeBron Raymone James, que a partir de entonces sería (y es conocido) como LeBron James, es elegido en la primera posición del Draft de la NBA por los Cleveland Cavaliers. El resto de su historia deportiva, ya es conocida. LeBron James se convierte desde sus inicios en uno de los grandes del baloncesto NBA. En su primera temporada en la liga se llevó el título de Rookie del Año en la NBA y, desde entonces, el listado de títulos conseguidos no ha hecho más que aumentar, como ser elegido varias veces MVP de la NBA, tener dos anillos de la NBA y lograr la medalla de oro en los pasados Juegos Olímpicos de Londres con los Estados Unidos.

Sin embargo, en aquel año, en el 2003, todo este camino de títulos con el que ha sembrado su carrera el jugador franquicia de los Heat no eran más que potenciales cualidades que podrían (o no) llegar a producirse. Y desde el punto de vista del marketing deportivo, adidas adoptó en aquel entonces una decisión que, de haber sido diferente, hubiera deparado una situación de mercado en la actualidad completamente distinta a la que tenemos hoy en día.

La marca alemana adidas no era una desconocida para LeBron James. No en vano, adidas se encargaba de suministrar las equipaciones y material deportivo a la escuela secundaria en la que LeBron estudiaba por entonces. Y la cercanía y proximidad al jugador le colocaban, a priori, en una situación mucho más ventajosa que la que podía tener en aquel momento su gran rival Nike, una firma que por entonces no era ni la mitad de lo que es en la actualidad dentro de la NBA. El escenario en aquellos momentos era bastante simple: adidas vivía plácidamente con una de las grandes estrellas NBA del momento, Tracy McGrady, que actuaba como gran embajador de la marca dentro del baloncesto profesional norteamericano. Curiosamente, por aquel entonces, adidas perdía a otra joven estrella que ya despuntaba en el universo NBA: un tal Kobe Bryant, que abandonaba la marca alemana a la espera de firmar un acuerdo mucho mejor en lo económico con alguna otra marca interesada.

La situación en Nike, por su parte, distaba mucho de ser la que tiene actualmente. Su máxima representación dentro de la NBA era Vicent Carter y en la firma norteamericana suspiraban por dar un golpe en la mesa que rompiera con el status quo existente y que daba cierta ventaja a adidas frente a Nike. Los directivos de Nike se encontraban más que interesados en cerrar un acuerdo con una estrella del baloncesto USA que permitiera ascender escalones en su particular carrera con adidas. En un primer lugar todos los ojos se fijaron en la estrella en ciernes que era Kobe Bryant y que acababa de romper su contrato con adidas. Sin embargo, contra todo pronóstico, la firma norteamericana llevó a cabo un giro en su estrategia que muchos en su momento catalogaron como mínimo de arriesgada. Los visionarios gestores que entonces tenía la marca decidieron apostar muy firmemente por un chico de Ohio que tenía potencial para ser una gran estrella dentro del mundo de la canasta: LeBron James. Y los resultados parecen haberles dado la razón.

Ahora, con la perspectiva que da el transcurrir de los años, parece hasta fácil la adopción de una decisión como la que entonces llevó a cabo la firma de Oregon. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. En el año 2003 Nike firmó un contrato valorado en 90 millones de dólares de siete años de duración por un jugador, recién salido del instituto, que apuntaba maneras (muchas) pero que ni tan siquiera había pasado por el banco de pruebas que era el baloncesto universitario, por más que todos los especialistas defendieran que estaba llamado a convertirse en una de las estrellas del futuro en la NBA. La decisión, lejos de contar con aprobaciones, motivó un mar de dudas dentro de la propia marca, en la que también existieron grandes críticas al hecho. Muchos afirmaban que se había hecho una inversión de unas dimensiones gigantescas por un proyecto de jugador, defendiendo que ese dinero se debía haber destinado a la estrella que había dejado adidas, Kobe Bryant, un Kobe Bryant que acabó en Nike a los pocos meses de firmar a LeBron.

Sea como fuere, arriesgado o no, lo cierto es que ambas decisiones marcaron el futuro de la NBA. La pasividad de adidas, que muchos tildaron de falta de atrevimiento, unido a la arriesgada decisión de Nike, marcó el devenir de los acontecimientos para dar la situación en la que hoy viven las dos grandes marcas dentro del baloncesto profesional norteamericano. En muy poco tiempo, LeBron tradujo en éxitos la confianza depositada por Nike, que vio como junto con Kobe Bryant formó un duo que rápidamente le abrió hueco en la NBA frente a adidas, que comenzó a quedarse ligeramente rezagada. Para colmo de males de adidas, la presencia de LeBron en Nike provocó la llegada de otros jugadores a la firma de Oregon como Kevin Durant o Carmelo Anthony, lo que le valió para convertirse en la marca de zapatillas que domina, hoy en día, el universo NBA.

Aun así, en adidas no han reaccionado mal. La marca alemana firmó con Tim Duncan y Kevin Garnett y, en un gesto en el que muchos han querido ver una revisión de la estrategia de adidas motivada por el caso LeBron en su día, la firma estampó un multimillonario contrato con un joven que comenzaba a despuntar en la NBA, el base de los Bulls, Derrick Rose.

Sin embargo, todo podría haber sido muy distinto si adidas hubiera decidido apostar, en su momento, por LeBron, cosa que sí hizo Nike. Y muy probablemente, el status quo actual de estas dos marcas en la NBA hubiera sido bastante distinto al existente hoy. Sería muy aventurado decir que adidas habría dado un golpe de gracia a Nike con aquel movimiento del que difícilmente se habría recuperado. Aunque en la marca alemana hay muchos que, aún hoy, lamentándose de la oportunidad perdida, consideran todo lo contrario.