adidas se desespera: ¿Qué hacemos con Derrick Rose?

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El túnel sin salida en el que parece haberse convertido la lesión de Derrick Rose, el que estaba llamado a ser uno de los jugadores con potencial para tomar el relevo del añorado Michael Jordan en los míticos Chicago Bulls, va camino de transformarse en una de las peores pesadillas tanto para el jugador como para su club.

Pero en todo este caminar hay una tercera parte interesada y afectada que ve con preocupación, que cada vez es mayor, el desenlace final de esta historia. Hablamos de adidas.
Cuando en los primeros meses del año pasado adidas anunció el escandaloso contrato que había puesto encima de la mesa a uno de los cracks de aquel momento de la NBA, el jugador de los Bulls, Derrick Rose, y que éste había firmado, jamás llegó a imaginar que esta unión, deseada y codiciada por las otras firmas rivales, le daría los dolores de cabeza que finalmente está provocando entre los directivos de la marca alemana.

13 años y 200 millones de dólares fueron más que suficientes para convencer a un Rose de renovar su vinculación con la marca de las tres rayas, una unión que ya le reportaba desde hacía unos meses ya hasta el momento de la firma del nuevo contrato importantes beneficios al jugador norteamericano, y que lograron ahuyentar los cantos de sirena que el jugador estaba recibiendo de firmas rivales de los alemanes.

Sin embargo, a partir de entonces todo se torció y en adidas, aunque han tratado de hacer lo imposible por rentabilizar la inversión, por primera vez desde la firma del acuerdo, comienzan a aparecer serias dudas respecto a la viabilidad del mismo. Y todo por culpa de una lesión, una ‘maldita’ lesión pensarán en adidas, que ha puesto en jaque a toda la marca alemana y que viene a dar la razón a todos aquellos ‘agoreros’ que, incluso desde dentro de la firma, ya pusieron en duda en aquellos momentos el desembolso que la marca alemana iba a realizar con el jugador de los Bulls.

Las cosas se comenzaron a torcer un 28 de Abril de 2012, justo en la primera ronda de playoffs de la NBA, hace ahora casi un año. En una jugada fortuita, como todos bien sabréis, Rose se lesiona de gravedad. Y saltan las alarmas en adidas. Como consecuencia de la lesión, todas las acciones, campañas, estrategias y
promociones que la firma tenía previstas lanzar al mercado para comenzar a rentabilizar desde ese primer año
su gigantesca inversión se vieron drásticamente paralizadas.

Superado el sock inicial, el departamento de marketing y el departamento financiero de la marca alemana se puso manos a la obra para idear un plan que tuviera un único objetivo: minimizar lo máximo posible los efectos negativos que la ausencia, en principio durante lo que quedaba de temporada, de Rose de las iba a repercutir en la economía de adidas. Y para ello, cambiaron de chip e idearon una estrategia cuyo objetivo era evitar la desaparición del subsconsciente del aficionado del crack de los Bulls: se trataba, por todos los medios, que el jugador estuviera siempre fresco en la memoria del aficionado, como si nada de la lesión hubiera pasado, a fin de que los productos a comercializar por la marca y la venta de los mismos con la imagen o nombre del jugador no se resintieran demasiado.

La cosa pareció surtir efecto. Al menos al principio. Su extraordinaria campaña, “The Return of Derrick Rose”, editada en seis capitulos, a través de las redes sociales, comenzó a surtir sus efectos. Todo iba viento en popa. Al menos, habían conseguido paralizar el primer golpe, el de la lesión, y ahora, con Rose recuperado para el inicio de la nueva temporada, la 2012-2013, todo sería más sencillo. Es más, en la marca pretendían explotar el regreso de Rose de una manera triunfal, confiando que esta nueva campaña que pondrían encima de la mesa con su regreso lograra compensar las pérdidas que atrajo la lesión.

Sin embargo, a finales de octubre las cosas volvieron a torcerse. El regreso de Rose no estaba nada claro, los médicos no veían al jugador en condiciones físicas aún para retornar y paralizaron su vuelta hasta navidades. adidas encajó el golpe entre la resignación y la decepción, aunque con la esperanza de que las nuevas fechas para su vuelta, las Navidades, compensarían y aumentarían la estrategia planificada para su retorno. Y llegaron las Navidades.

Y al igual que llegaron, se fueron. Y el jugador no volvió. La preocupación comenzó a hacerse más que palpable en la marca alemana. Y llegó febrero. Y el ansiado anuncio esperado por adidas por parte de los médicos que cuidaban a Rose se transformó en realidad: el jugador tenía el alta médica. Más la alegría apenas duró unos días en la sede alemana, justo el tiempo que necesitó Rose para anunciar que no se veía mentalmente fuerte para regresar a las canchas. Que su cuerpo aún tenía miedo al realizar ciertos movimientos, que le faltaba confianza, y que sólo el tiempo lograría, poco a poco y paso a paso, que el jugador la recuperara.

La preocupación en adidas se transformó en consternación con el anuncio. En ese momento, más que nunca, vieron por primera vez peligrar con visos de realidad la enorme inversión realizada en el que fuera crack de los Bulls. Sin embargo, en la marca alemana aún tenían guardada una última esperanza: que el jugador recuperara la confianza necesaria y estuviera de vuelta para los playoffs 2013. Pero como en la peor de las pesadillas, esta esperanza, este último clavo ardiendo al que agarrarse la marca, va diluyéndose como un azucarillo cada día que pasa, y en adidas son cada vez más pesimistas en cuanto al retorno esta temporada y dan casi por hecho que hasta la que viene no se podrá volver a ver a Rose en las canchas.

Pero, aún con todo esto, hay una cosa que preocupa todavía más si cabe a la marca alemana y sus directivos: la pérdida de imagen que la marca Rose está sufriendo hasta límites insospechados. Así, ese intento de adidas porque Rose y su marca no desaparecieran del imaginario colectivo de los aficionados a la NBA va tornándose en contra de la propia marca cual boomerang al ver como Rose y su regreso se están convirtiéndo en una fuente inagotable de ironía y bromas que inundan las redes sociales, tanto por rivales como por partidarios. Así, no sólo se cuestiona ya cuando volverá o no o si volverá siendo el crack que fue cuando tuvo que abandonar las pistas (otro aspecto éste que preocupa hasta el extremo a adidas) sino que las bromas en las que se hace mofa de la decisión del jugador para su vuelta una vez esté mentalmente al cien por cien son continuas en las redes sociales. Ayudan a ello el hecho de que jugadores con lesiones posteriores a las de Rose y de más o menos la misma intensidad ya estén en las canchas como es el caso de Ricky Rubio, que se rompió el ligamento cruzado anterior un mes y medio antes de que Rose sufriera su lesión, o el caso de Iman Shumpert, también con rotura de ligamento cruzado anterior éste tan sólo unas horas antes de que se produjese la lesión de Rose. Incluso se ironiza sobre que Kobe Bryant, recientemente lesionado de gravedad y al que se le augura una larga temporada alejado de las pistas, regresará antes incluso que el propio Rose.

Esta es ahora la gran preocupación de adidas y el problema que tiene desvelados a los dirigentes de la firma alemana: ¿Qué hacemos con Rose? ¿Qué estrategia seguimos? Desde la compañía creen que no ayuda en nada la actitud del jugador, respetable en todo caso, de no volver hasta que no se encuentre mentalmente al cien por cien y pierda el miedo a otra posible lesión. Sin embargo, también son conscientes de que la pérdida de valor de la marca Rose va creciendo a pasos agigantados, por lo que se hace necesaria una extraordinaria campaña que reactive el regreso de Rose, aunque sea la próxima temporada. Mientras tanto, los detractores siguen echando en cara que, a poco que se tuerzan un poco más las cosas, el contrato con Rose será uno de los fiascos más grandes de toda la historia de la marca.