adidas prepara el relevo de su CEO

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No será este año (a menos que los resultados no cesen en su afán por romper esquemas en la marca a nivel negativo) pero los pobres resultados que las cuentas de adidas han mostrado en este primer trimestre de 2014 amenazan, y muy seriamente, con convertir a Herbert Hainer, actual CEO de la misma, en la primera víctima de una tendencia realmente amenazadora para la compañía alemana, que tenía en este año mundialista sus grandes esperanzas para enmendar unas cuentas que ya venían lastradas de 2013.

Después de conocerse los malos resultados que la compañía ha obtenido en el primer trimestre de un año tan clave en adidas como es el de la cita mundialista, todos los ojos se pusieron en el actual CEO de la compañía, Herbert Hainer, que pasó a ser el centro de todas las críticas que procedían desde la propia organización, alegando que no se había trabajado adecuadamente la estrategia de cara a un año tan sumamente importante para la marca como este 2014.

Tanto se ha insistido en considerar a Hainer como uno de los grandes responsables de estas pobres cifras, que hasta el propio responsable de adidas ha declarado que no continuará para siempre al frente de la compañía. Recordemos que Hainer fue recientemente renovado hasta el año 2017, tres años en los cuales tratará de iniciar el cambio de tendencia y retomar a adidas al lugar que poco a poco va perdiendo a manos de su gran rival Nike.

Hainer llegó a adidas en el año 1987 y es el responsable que más antigüedad tiene dentro del puesto en las principales 30 compañías alemanas. Desde el primer momento, Hainer achacó esos malos resultados ala fortaleza del euro, que está suponiendo una enorme carga para la firma según Hainer. Sin embargo, este hecho y la poca visión para anticiparse al mismo con unas estrategias adecuadas han sido precisamente las bazas para que los críticos con la gestión de Hainer pongan en serias dudas la conveniencia de continuar con el alemán al frente de la compañía. El hecho de que el propio Hainer haya reconocido que no va a estar en el puesto de manera eterna ya está comenzando a ser interpretado en el sector como un primer paso para admitir que, como mucho, le quedan tres años más en el cargo.