adidas “le roba” la Linsanity a Nike

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En el entorno del mundo de los negocios que rodea a la NBA se esperaba, quizás con la misma ansiedad que con expectación, cuál iba a ser el siguiente movimiento dentro del baloncesto norteamericano que iba a emprender la multinacional alemana adidas.

El interés tenía sólidos fundamentos: con la nueva lesión del anhelado Derrick Rose, el cabeza de lanza del conjunto de embajadores que tiene adidas dentro de la NBA, la marca quedaba “descabezada”, sin un potencial lo suficientemente fuerte y sólido como para poder hacer frente al tremendo equipo que en este sentido tiene su gran rival Nike. Y es que desde la propia firma de las tres tiras eran conscientes que sus Howard, Wall o Ricky Rubio no parecían suficiente argumento con el que contrarrestar las embestidas de los norteamericanos.

Así pues, todo el mundo sabía y esperaba el siguiente movimiento de los alemanes en el baloncesto USA en su “desesperada” búsqueda por sustituir al faro que hasta entonces encarnaba su principal estrella, Derrick Rose. Y encima de la mesa rápidamente se pusieron nombres como Kevin Durant o Kyrie Irving, que finalizan contrato comercial como embajadores en este 2014, como alternativas sobre las que adidas echaría el resto para contrarrestar a los LeBron, Carmelo Anthony o Kobe Bryant de Nike.

Sin embargo, muy pocos fueron los que se acordaron del que fuera estrella, tanto del baloncesto como del mundo de los negocios, hace tan sólo un par de años con su irrupción y su historia de cómo llegó al estrellato, un jugador que generó unas expectativas que dio lugar incluso a la aparición de un movimiento con el que se conoció (y se conoce) desde entonces la locura que propició su llegada al universo NBA: la Linsanity.

Jeremy Lin, tras su irrupción en los Knicks, fue uno de los objetos de deseo de las dos grandes firmas de ropa deportiva. Así, tanto Nike como adidas se disputaban sus servicios. Sin embargo, Nike tenía un punto ganado frente a su gran rival toda vez que había estado suministrando el calzado del jugador cuando aún no era conocido. Lin había jugado hasta entonces con zapatillas Nike. Ello favoreció finalmente el acuerdo alcanzado entre las partes, un acuerdo que, precisamente ahora ha tocado a su fin, y al que los alemanes seguían con especial interés, sobre todo tras la lesión de Rose.

Conocida pues la situación contractual, representantes de adidas se pusieron en contacto con el jugador al que reportaron una oferta que, si bien no ha sido dada a conocer hasta ahora, todos los expertos apuntan que ha debido ser lo suficientemente importante como para provocar que Nike no la respondiera igualándola, lo que ha dejado el camino expédito para que adidas se haga con una de las joyas de la corona, al menos comercialmente hablando (sobre todo en Asia) de la NBA.

Al respecto, cabe analizar las dos posturas mantenidas por las marcas: analicemos en primer lugar el papel de Nike. ¿Por qué no ha querido igualar la oferta alemana? Varios factores confluyen en esta decisión final, factores que se pueden resumir finalmente en dos. El primero, indudablemente el montante económico de la misma. El hecho de que la marca que domina en la actualidad el panorama comercial en la NBA según el último informe de SportsOneSource, con una cuota del mercado del calzado del 92%, no haya igualado la oferta es porque adidas, quizás a la desesperada, ha planteado una que si bien no llegará a los números del lesionado Rose, es más que evidente que sí que supondrá un importante esfuerzo económico para adidas. El segundo, relacionado con el anterior, la caída de la popularidad de la propia Linsanity. Muchos temían que la misma acabara como ha acabado: un fenómeno  momentáneo, con mucha fuerza comercial, pero que el rendimiento del propio jugador ha sido incapaz de mantener en lo alto de la ola. Ello, unido al enorme equipo de embajadores de Nike, ha propiciado que la firma no considerara realizar un desembolso demasiado elevado.

En el frente contrario la posición de adidas: dos motivos también. El primero, la desesperada búsqueda de un jugador, lo suficientemente mediático, como para taponar la sangría que la nueva lesión de Rose está propiciando en la estrategia de los alemanes en la NBA. El segundo, el interés de adidas en recuperar mercado no sólo en los Estados Unidos sino en otro tan importante para las firmas como es Asia, donde Lin tiene un grandísimo tirón y donde Nike también impone con mano firme su control.

Por el momento, el propio jugador ha confirmado que no hay previsto el lanzamiento en el corto plazo de una línea propia de productos con la marca Lin por parte de adidas, pero ¿alguien lo duda?

Sea como fuere, lo cierto y real es que la Linsanity ya habla alemán. Jeremy Lin is all in.