adidas indemnizará a los despedidos en Indonesia

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La enorme presión ejercida por el movimiento ‘Badidas’ que agrupaba a 17 universidades estadounidenses, a una importante coalición de sindicatos y ONGs, entre los que estaban incluídos representantes de los trabajadores afectados de la fábrica PT Kizone, la United Students Against Sweatshops (USAS) y el Consorcio por los Derechos de los Trabajadores (WRC) entre otros, ha surtido efecto y finalmente la firma alemana adidas se ha avenido a asumir la indenmización que se les exigía para cumplir con los derechos laborales de los trabajadores despedidos de su fábrica en Indonesia, PT Kizone.

Para los que, a día de hoy, aún os preguntéis que ha sido capaz de hacer (o de no hacer) la marca alemana para enojar de este modo a todo ese conglomerado de asociaciones, sindicatos y organizaciones, que ha llevado incluso a 17 universidades a suspender el contrato que les unía con la marca alemana, la respuesta está en Indonesia.

Allí, en septiembre del año 2010, la compañía PT Kizone, con la que adidas trabajaba para fabricar sus productos al igual que Nike y los Dallas Cowboys, se ve incapaz de hacer frente a las indemnizaciones que le suponen el despido de cientos de empleados de sus puestos de trabajo en las mismas. En diciembre del año 2010, la fábrica no sólo no es capaz ya de asumir las indemnizaciones de los trabajadores despedidos hasta el momento sino que tampoco puede abonar los salarios de los empleados que quedaron en ella. La situación se hizo tan insostenible que en enero de 2011 su propietario huyó de Indonesia, para posteriormente, en Abril de 2011, los nuevos propietarios de PT Kizone declaran a la compañía en quiebra.

A partir de aquí, los problemas para la compañía alemana comienzan a multiplicarse. Fuertes grupos de presión exigen a la compañía que se haga cargo de los casi dos millones de dólares que debe abonar la fábrica en concepto de indemnización a sus 2800 trabajadores. A estos casi dos millones de dólares, de acuerdo con la legislación de Indonesia hay que sumarle otra indemnización por no comunicar con antelación la fábrica a sus trabajadores del cierre total y definitivo de la misma. En resumen, más de 3 millones de dólares. Tanto Nike como los Dallas Cowboys accedieron a aportar una indemnización parcial de la cuantía que correspondía a los trabajadores. Sin embargo, la marca alemana, durante dos largos años, se negó en rotundo a ceder a las exigencias de los defensores de los derechos de estos trabajadores, alegando que no era ella la que debía hacer frente a dichas cuantías.

La oleada de reacciones en contra de la marca desde ese momento no se hizo esperar: las universidades de Cornell, Rugers, Washington, Georgetown, Montana, Santa Clara, Temple, Northeastern y el William and Mary College decidieron poner fin a su relación con la marca de las tres rayas. Posteriormente, a estas resoluciones de contrato con adidas se unieron la Oregon State y la Universidad de Minnesota. Wisconsin incluso fue más allá y puso una demanda contra adidas, mientras que la Penn State suspendió su contrato durante sesenta días a la espera de una resolución satisfactoria para las partes.

Aunque los contratos de adidas con estas universidades varían (algunos abarcan la totalidad de la ropa de los diferentes deportes mientras que en otros contratos sólo visten al baloncesto o al atletismo), lo cierto es que los beneficios que adidas obtiene por la comercialización de sus productos en exclusividad en estas universidades es un buen pellizco que a buen seguro supuso un duro palo para las arcas de la tesorería alemana tras el anuncio de dichas universidades de la extinción de los contratos. En adidas temían una propagación a nivel nacional mayor incluso de la que hasta entonces se estaba desarrollando que supusiera un mayor quiebro económico para la compañía. Pero si grande era ese temor, no menos grande era el sólo imaginar que muchas de estas prestigiosas universidades fueran a caer en manos de su gran rival, la firma norteamericana Nike.

A la vista de las circunstancias y de la enorme presión soportada, el pasado 24 de abril, adidas anunció que había alcanzado un acuerdo con el principal sindicato de PT Kizone por el que se ponía potencialmente fin al largo conflicto de 2 años que mantenían las partes y que suponía la asunción por parte de adidas de la responsabilidad en los despidos de los trabajadores y hacerse cargo de la deuda que ello comportaba. Bajo esta decisión, se ocultaba la enorme preocupación que los dirigentes de la marca alemana tenían por la preocupante pérdida de imagen que estaba sufriendo la marca en todos los Estados Unidos.

adidas por lo tanto se ha tenido que hacer cargo de los casi 2 millones de dólares que quedaban por aportar después de que a esos más de 3 millones de dólares, Nike y los Dallas Cowboys aportaran en su día 1,6 millones de dólares. Glenn Bennett, uno de los principales miembros de la directiva de adidas, ha manifestado que la empresa siempre ha estado a favor de alcanzar una solución pacífica y dialogada con los trabajadores. Qué duda cabe, sin embargo, que la presión ejercida por el movimiento ‘Badidas’ ha sido clave para la resolución del mismo.