5 acciones de marketing para salvar la Supercopa

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Partido de ida de la Supercopa de España 2014
  • Al igual que ocurre con la Copa del Rey, la Federación Española de Fútbol tiene entre manos un producto con un enorme potencial al que no sabe cómo sacarle el máximo rendimiento
  • La adopción de una serie de “medidas básicas” permitiría un notable cambio en la imagen de marca de la propia competición que repercutiría finalmente en todos los actores participantes

Ayer se disputó el encuentro de ida de la Supercopa de España 2014, un trofeo que disputan el vencedor de la Liga BBVA y el ganador de la Copa del Rey de España de la temporada anterior, en este caso, Atlético de Madrid y Real Madrid respectivamente, y que reúne todos los mimbres necesarios para ser una de las principales atracciones del periodo estival español previo al inicio de la competición liguera.

Sin embargo, no hay que ser un virtuoso del marketing deportivo para ver que este torneo, como tal, es un producto infravalorado comercialmente incluso por la propia organizadora del mismo, la Real Federación Española de Fútbol, hasta el punto que el sentimiento que logra transmitir de éste es poco menos que un mero torneo veraniego más.

El mismanaged que la propia Federación lleva a cabo de un producto con un enorme potencial desde el punto de vista del marketing deportivo es tan preocupante que realmente cabe uno preguntarse si no sería mejor para clubes, aficionados y la propia Federación, eliminarlo del calendario por aquello de no congestionarlo aún más de lo que está.

Baste con analizar el tratamiento que hace de la competición la Federación organizadora para darse cuenta de manera inmediata de la infravaloración que desde la propia entidad se hace del trofeo. Sin embargo, con apenas unos retoques se podría convertir la misma en un atractivo torneo no sólo para la organización sino igualmente para los participantes y, sobre todo, para los aficionados.

5 acciones de marketing para mejorar la Supercopa

1.- Fomento, consolidación y expansión de la imagen de marca propia de la competición

Hace tan sólo un par de años la Real Federación Española de Fútbol sorprendió con la presentación de los que, a partir de ese momento, serían los nuevos logotipos oficiales de dos competiciones como la Copa del Rey y la Supercopa de España, un cambio de look necesario y adaptado a los tiempos actuales que, además, deberían convertirse en puntas de lanza de una nueva estrategia de expansión y consolidación de dichas marcas no sólo a nivel nacional sino incluso a nivel internacional.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. El exhaustivo plan de marketing que parecía haberse puesto en marcha con dicho lanzamiento se quedó, finalmente, en una mera presentación de esa nueva imagen, infravalorando el poder que de la misma se podía obtener con el inicio de acciones que ayudaran a introducir la nueva marca entre la afición y, además, consolidar la misma. Una herramienta tan sumamente importante en este cometido como las redes sociales ha sido apenas utilizada como uno de los vehículos para conseguir tales fines.

Se hacen necesarias por lo tanto, y de manera inmediata, la planificación y ejecución de estrategias de difusión, fomento, consolidación y expansión de una marca que agoniza por mucho lavado de imagen que se le haya hecho con el cambio del diseño del logotipo.

2.- Nuevo sistema de competición y nuevo calendario

Disputar un torneo como la Supercopa a doble partido en plena pretemporada es restar aún más ingredientes a un evento que ya carece de por sí, por su propia organización actual, de los suficientes alicientes que pudieran hacer de la misma un producto atractivo y rentable. Si a esto le añadimos la fecha en la que se disputa, en plena pretemporada, antes del inicio de la temporada oficial y con los equipos pensando más en su debut liguero que en el propio título, vamos cocinando un plato de difícil comestibilidad para el aficionado, patrocinadores y televisiones, un producto al que acabamos de darle el remate final poniendo como horario el de anoche, las 23h00.

La Supercopa debería disputarse una vez iniciada la temporada, con los clubes (y los aficionados) impregnados ya del carácter competitivo que requiere la disputa liguera y en unas fechas donde el producto fuera potencialmente vendible como un título importante. Y fechas que cumplan estos requisitos sobresalen, entre todas, el periodo navideño.

Justo antes de las vacaciones de Navidad de los futbolistas, la Federación podría intercalar la disputa del título a partido único en una ciudad a elegir como sede cada año, convirtiendo el trofeo en un producto familiar de un fin de semana donde, aprovechando las vacaciones de los más pequeños de la casa, familias enteras tuvieran la oportunidad de asistir a un encuentro entre los dos grandes triunfadores de la temporada anterior, con los jugadores plenamente motivados para conseguir dicho título por el propio impulso que la competición liguera le traería.

3.- Gala previa a la gran Final

No será por no tener fuentes en las que inspirarse. Pero sin ir más lejos, y para dar más realce, el día antes de esa final, la Federación podría organizar una Gala en la que se reconociera a los mejores de la temporada anterior y a la que fueran invitadas las grandes estrellas y figuras del mundo del fútbol: nacionales e incluso internacionales para dar más realce al asunto. Crear una serie de Premios para reconocer la labor realizada por los futbolistas durante la anterior campaña:  Mejor Jugador; Máximo Goleador; Portero Menos Goleado, Mejor Jugador Joven, el discurrir de los finalistas en esa temporada hasta conseguir hacerse con los títulos…etc…una Gala a semejanza de la que ya realizan algunos medios de comunicación que se han apropiado de estos galardones que debería entregar, indudablemente, la Federación.

4.- Organizar un Media Day 

Para dar aún mayor notoriedad mediática al asunto, la Federación organizaría de obligado cumplimiento para los clubes finalistas un Media Day en el que ambas entidades estuvieran plenamente accesibles a través de una serie de actos a los medios de comunicación con la organización de entrevistas, sesiones fotográficas, impresiones de los principales protagonistas… Coordinado con esta comparecencia, organizar de manera obligatoria una sesión de puertas abiertas para que los aficionados pudieran acceder a sus estrellas de una manera más cercana.

La notoriedad mediática que alcanzarían dichos eventos supondría un importante reclamo para los patrocinadores de la competición, que verían como sus marcas y logos oficiales estarían presentes en todos los actos de dicho día para mayor relevancia de las mismas, lo que incrementaría igualmente el caché a solicitar por la Federación a las firmas interesadas en el patrocinio.

5.- Puesta en marcha de iniciativas como las Fan Parks 

La puesta en marcha durante esos días de Fan Parks auspiciados por los principales patrocinadores de la competición y con destino a los aficionados. La coincidencia con el periodo vacacional de los más pequeños lograría atraer a familias enteras a los mismos, con eventos, promociones y actos que harían la delicia de pequeños y mayores.

Todo ello repercutiría igualmente en la propia ciudad organizadora, que vería como esta serie de actividades tendría una importante repercusión en la economía local, con la llegada de aficionados de toda España para asistir a la cita, lo que igualmente revertería de manera positiva en la propia Federación, que podría exigir un fee mucho más elevado a las ciudades organizadoras por tal motivo. Y todo ello, durante un fin de semana con actos el viernes, sábado y el domingo, reservado a la gran final.

La Supercopa de España necesita, cuanto antes, un importante cambio de estrategia para dejar de ser un producto con un enorme potencial pero que se ha convertido en algo anodino y carente de interés incluso para los clubes que la disputan. La Federación, como en tantas otras competiciones, tiene ante sí un importante producto capacitado para poder generar importantes beneficios a todas las partes participantes, aunque nuevamente la ausencia de una gran estrategia desde el punto de vista del marketing provoca una mala explotación de un producto, como decimos, infravalorado.